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“Crónicas y Personajes”

Nos dará a conocer personajes que marcaron historia en este revolucionado mundo a cargo de José Leonardo Camejo y se actualizara al igual que todas las columnas todos los martes, espero la disfruten y puedan interactuar con su actor a su e-mail : tamborypunto@hotmail.com

 

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Articulo N.-7 ... / Semana del 23 al 29 de diciembre de 2008

Francisco de Miranda

Conocido como “el primer criollo universal”, Francisco de Miranda recorrió un periplo revolucionario de América a Europa que lo llevaría a participar directamente en los acontecimientos políticos universales de la época, para finalmente convertirse en precursor del sueño de Hispanoamerica libre.

Francisco de Miranda, nacido en Caracas el 28 de Marzo de 1750, es el Precursor de la Independencia de Venezuela e Hispanoamérica. Hijo del canario Sebastián de Miranda Ravelo y de la caraqueña Francisca Antonia Rodríguez. Es el primer venezolano universal. Sus armas las desplegó en tres continentes: Africa, Europa y América, y fue combatiente activo en los tres acontecimientos más importantes de su época: la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y la Independencia de Hispanoamérica.


En 1762, inicia estudios de “clase de menores”, en la que recibe clases de Latín, Gramática y Catecismo, en la Universidad de Caracas. Poco antes de cumplir los 21 años, se embarca rumbo a España, deseoso de servir en el ejército real, el 25 de enero de 1771.

En Madrid se dedica al estudio de las matemáticas, de los idiomas francés e inglés y de geografía. Empieza a constituir una biblioteca con obras de filósofos y enciclopedistas famosos de la época, varias de ellas prohibidas por la Inquisición. En 1772, solicita del Rey una plaza de oficial en el ejército, y la obtiene. Así empieza su carrera de militar como Capitán del Regimiento de Infantería de la Princesa. Entre 1773 y 1775 presta servicios militares en Madrid, Granada,, Melilla (Norte de África) y Cádiz. Es cuando conoce al coronel Juan Manuel Cajigal, y en Cádiz conoce a quien sería su amigo de toda la vida, John Turnbull. En Cádiz se embarca el 28 de abril de 1780, en la expedición a La Habana. Allí es nombrado Capitán del Ejército de Aragón y Segundo Ayudante del General Cajigal.

En 1781, su conducta en la toma y capitulación de Pensacola, le vale ser ascendido a Teniente Coronel. Cajigal, nombrado gobernador de Cuba, lo envía a la colonia británica de Jamaica entre agosto y diciembre de 1781, para realizar un canje de prisioneros.

En abril de 1782, participa en la expedición naval española que sale de Cuba para conquistar las Bahamas, posesión británica. Como Edecán del general Cajigal, negocia la capitulación de esas islas con el almirante inglés el 8 de Mayo. Tiene que enfrentarse a las intrigas y denuncias: es acusado por el Tribunal Inquisitorial de Sevilla por retención de libros prohibidos y pinturas obscenas. También le acusan de que en junio de 1781, permitió visitar las fortificaciones de La Habana al general inglés John Campbell.

De América a Europa: un periplo revolucionario

Tiene que esconderse para evitar una injusta prisión y se embarca a los Estados Unidos. Aquí llega el 10 de julio de 1783, y su estadía durará casi 18 meses. Se dedica a estudiar el proceso de la Revolución Norteamericana y frecuenta a prominentes ciudadanos, entre ellos a Jorge Washington, Alexander Hamilton, Henry Knox, Samuel Adams y al marqués Gilbert de la Lafayette. Años más tarde escribió: “Aquí fue que, en la ciudad de New York, se formó el proyecto actual de la Independencia y libertad de todo el continente americano, con la cooperación de Inglaterra…”.

En diciembre de 1784, se embarca para Inglaterra, siempre con el propósito de conseguir ayuda para independizar Hispanoamérica.

Es una época en que Miranda se dedica a perfeccionar su cultura, forma su personalidad metódica y disciplinadamente en las más variadas ramas del saber. Llega a conocer las principales lenguas de Occidente, traduce del latín y del griego, su curiosidad es insaciable. Se convierte así en la personalidad romántica y universal típica de la época de la Ilustración.

Durante 4 años (1785-1789), emprendió un largo viaje por Europa. Gracias al diario que lleva, dejó tal vez la más completa información sobre el Siglo de las Luces, hasta merecer ser considerado “el mejor memorialista de su tiempo”. En ese recorrido visita Holanda, Sajonia, Bohemia, Hungría, casi toda Italia y Grecia, donde describe numerosos lugares de interés histórico, religioso, artístico o social. Pasa al Asia Menor y al Imperio Turco (Constantinopla) y, antes de fines de 1786, se encuentra en Rusia, donde hace amistad con el Príncipe Potemkin.

En Kiev, el 14 de febrero de 1787, es presentado a la Emperatriz Catalina, que hace de él uno de sus predilectos, y le autoriza a usar el uniforme del ejército ruso. Visita Moscú y San Petersburgo; pasa por Finlandia y llega a Estocolmo, donde es recibido por el Rey de Suecia, Gustavo III. Sigue a Oslo y Copenhague. Mientras tanto, el gobierno de Madrid hace vigilar a Miranda, cuya extradición se propone solicitar. Continúa su viaje por Hamburgo, Bremen y Holanda, donde se hace llamar el señor Meroff. Luego va a Bélgica, Alemania, Suiza y el Norte de Italia.

De Ginebra pasa a Lyon (Francia) y el 16 de febrero de 1789 se encuentra en Marsella. Sale para el centro y norte de Francia, hasta París, y regresa a Inglaterra el 18 de junio del mismo año. En Londres, reanuda sus conversaciones con el Primer Ministro William Pitt y Lord Grenville sobre la proyectada emancipación de Hispanoamérica, presentándoles planos y estudios de operaciones militares posibles.

Gloria y prisiones en Francia

Se dirige a Francia, en plena revolución. Llega a París el 23 de marzo de 1792, y entabla enseguida relaciones amistosas con el alcalde de la ciudad y los diputados girondinos. El Ministro de Guerra le ofrece un alto grado en el Ejército Revolucionario. El 1º de septiembre es nombrado Mariscal de Campo, pero explica que ha aceptado ese rango porque piensa promover así la causa de la Independencia de Hispanoamérica. Poco después es Segundo Jefe del Ejército del Norte, cuyo máximo jefe es el General Carlos Dumouriez.

En octubre es ascendido a general de los ejércitos de la República Francesa. El gobierno de París se propone enviarlo a Saint Domingue (Haití), a fin de someter a los esclavos y mulatos que luchan por su libertad y la de su patria, pero Miranda rechaza esa misión. Dumouriez, que ya está traicionando a sus jefes y piensa pasarse al campo monárquico, denuncia a Miranda como responsable de las recientes derrotas sufridas en el campo de batalla.

El 28 de marzo de 1793, está Miranda en París, listo para comparecer ante la Convención y denunciar al traidor Dumouriez. Las rivalidades entre los revolucionarios, sin embargo, lo conducen ante el Tribunal Criminal Revolucionario, cuyo acusador público es el terrible Antonio Fouquier Tinville, quien le dicta auto de detención. Aquí comienza su largo calvario en las prisiones de París: primero en la Conserjería, de donde salen todos los que van a la guillotina, luego La Force, y La Madelonette. Defendido por el abogado Claudio Chauveau-Lagarde, recobra Miranda su libertad el 16 de enero de 1795. Reanuda su vida social y conoce a Napoleón Bonaparte, quien dice de él: “Tiene el fuego mágico en el alma”. Perseguido de nuevo por la Convención y el Directorio, es detenido, puesto en libertad, y tiene que vivir en la clandestinidad.

El sueño de Hispanoamérica libre

El 22 de diciembre de 1797 firma, con Pablo de Olavide, la llamada Acta de París, donde asume la representación de la América Meridional Independiente.

En enero de 1798, regresa a Londres, donde reanuda sus gestiones con el primer Ministro Pitt y el gabinete británico, en torno a las operaciones militares en Hispanoamérica. De su intensa actuación en Francia han quedado su nombre en el Arco de Triunfo de París, su retrato en el Palacio de Versalles, y su estatua en el campo de batalla de Valmy. A fines del 98, y comienzos de 1799, Miranda aprovecha el regreso al Nuevo Mundo de varios criollos americanos, para difundir el ideario de la emancipación. Hace imprimir en francés la Carta a los Españoles Americanos, del jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán. Aún sin el apoyo de Inglaterra y Estados Unidos, piensa viajar a la Isla de Trinidad, con el propósito de promover desde allí la lucha emancipadora. Pero el gobierno inglés le niega el pasaporte, mientras es traicionado por su secretario Luis Duperon.

A principios de 1800, vive en Londres con su ama de llaves, Sarah Andrews, que le dará dos hijos, Leandro y Francisco. Desde allí, le escribe dos cartas a Napoleón, y éste le concede el permiso tácito para que vaya a París, donde arriba el 28 de noviembre de 1800.

Es expulsado de París por algunas intrigas e intereses contrapuestos en el gobierno francés, y al regresar a Londres, en 1801, continúa sus gestiones en pro de la Independencia de Hispanoamérica. Prepara su famoso bosquejo de gobierno provisional y régimen federal, con sus Cabildos, Asambleas provinciales, la Dieta Imperial y la figura de los máximos gobernantes, los Incas. También prepara un reglamento militar, una proclama A los pueblos del Continente Colombiano alias Hispanoamérica y, finalmente, el plan de invasión del Continente.

En 1802, se traslada a la que iba a ser su residencia definitiva en Londres, la casa Nº 27 de Grafton Way, hoy en día propiedad del Estado venezolano. En 1803, a pesar de las promesas del gabinete británico, no puede realizar la expedición que quiere dirigir hacia Trinidad como base de sus operaciones en América.

Al fin, la acción invasora

En 1805, hace sus preparativos para marcharse. Redacta su testamento, nombrando por albaceas a sus amigos John Turnbull y Nicolás Vansittart. Ordena que su archivo Colombeia sea trasladado a Caracas, lega sus clásicos griegos y latinos a la Universidad de Caracas y sus demás bienes situados en Caracas, Londres y París a sus hermanas y sobrinos, para que sean aplicados a la educación de su hijo Leandro, y para su mujer Sarah Andrews.

Después se embarca rumbo a los Estados Unidos; visita al Presidente Thomas Jefferson y al Secretario de Estado James Madison, quienes lo oyen pero no se comprometen formalmente en la expedición que está preparando. Miranda, con la ayuda de algunos amigos, logra armar el bergantín “Leander” -el mismo nombre de su hijo-, y zarpa para Jacmel, Haití, el 2 de febrero de 1806. En el puerto haitiano, se le unen las goletas “Bee” y “Bacchus”. El 12 de marzo ondea por primera vez la bandera tricolor (amarillo, azul y rojo) creada por él, en el mástil del “Leander” anclado en la Bahía de Jacmel, y se dispone a invadir tierra firme por Ocumare. El 28 de abril ocurre el combate naval frente a Ocumare: los navíos españoles obligan al “Leander” a retirarse y capturan a las goletas “Bee” y “Bacchus”, con 60 prisioneros, 10 de los cuales son condenados a muerte.

Miranda no se da por vencido, y luego de reagruparse en Trinidad, desembarca en la Vela de Coro el 3 de agosto de 1806, toma el fortín, iza la bandera tricolor, y entra en Coro el 4 de mayo. La población reacciona con frialdad, muchos evitan comprometerse, y otros prefieren huir al campo. Luego de 10 días de inactividad, Miranda decide abandonar Coro: pasa a Aruba y vaga por algunas islas del Caribe, antes de regresar a Inglaterra, falto de apoyo.

El 31 de diciembre de 1807, regresa a Inglaterra y reinicia sus gestiones ante el gabinete británico durante los primeros meses de 1808. Logra que los ingleses armen una expedición americana al mando de quien será más tarde el duque de Wellington, pero la invasión de España por Napoleón altera los planes. A Miranda sólo le queda el recurso de redactar un periódico y escribir hojas de agitación a los Cabildos y a personajes criollos de Caracas, Buenos Aires y otras poblaciones incitándoles a formar Juntas de Gobierno Independientes.

Su aporte a la independencia de Venezuela

En este predicamento le sorprenden los sucesos de Caracas de abril de 1810. El 14 de julio de 1810, arriban a Londres los comisionados de la Junta Suprema de Gobierno de Caracas, Simón Bolívar, Luís López Méndez y Andrés Bello. Gracias a sus numerosos contactos con gobernantes y personalidades, la comisión venezolana despliega una gran actividad diplomática. Bolívar y López Méndez (que es familiar suyo) lo persuaden de regresar a su ciudad natal. El 10 de diciembre de 1810, después de hacer escala en Curazao, llega a La Guaira, donde es recibido personalmente por Simón Bolívar, en medio del júbilo de la población. Días después, Miranda es nombrado Teniente General de los Ejércitos de Venezuela. Figura entre los principales promotores de la Sociedad Patriótica y, en 1811, se incorpora al Congreso Constituyente.

En las sesiones del Congreso, Miranda está al lado de los sostenedores de la inmediata declaración de independencia, proclamada el 5 de julio de 1811. La nueva República adopta como pabellón nacional la bandera tricolor traída por Miranda en 1806.

La República vive días azarosos. Hay discordias internas, fracasan muchas medidas económicas como la del papel moneda, y comienzan las conspiraciones por el restablecimiento del dominio español. Coro se levanta, otro tanto lo hace Valencia en julio de 1811. Contra la sublevación valenciana, el Ejecutivo designa a Miranda como Jefe del Ejército. El alzamiento es aplastado.

Al suscribir la Constitución Federal, Miranda expresa algunas reservas porque la considera poco adecuada a las circunstancias de la República naciente.

La situación empeora. En 1812, a raíz del terremoto que destruye buena parte de Caracas y otras ciudades, aumenta la amenaza de insurrecciones de los descontentos españoles y de muchas cuadrillas de esclavos de las haciendas cercanas. Desde Occidente, un arrojado capitán español, Domingo Monteverde, logra levantar un ejército que avanza hacia la Capital. Miranda recibe, entonces, del Ejecutivo Federal poderes dictatoriales, como Generalísimo, Jefe de Tierra y Mar de la Confederación de Venezuela.

Miranda traza su plan de operaciones, confiando en que el tiempo le permitirá imponer la disciplina necesaria en las bisoñas tropas republicanas, y ver desgastarse al enemigo, falto de pertrechos y abastecimientos. Pero, las intrigas de buena parte del mantuanaje criollo, la oposición que encuentra hacia varias de sus actitudes políticas, el temor sembrado en la población por el fanatismo religioso, la desorganización e indisciplina entre las fuerzas armadas que le hacen perder principalísimas posiciones como la plaza de Puerto Cabello, lo llevan a la arriesgada decisión de proponer a su contendiente español Monteverde la suscripción de un armisticio y una eventual capitulación. Monteverde, en realidad, no cumple lo pactado, desata el terror, y un grupo de patriotas, entre los cuales se cuentan Simón Bolìvar y Miguel Peña, deciden aprehender a Miranda, cuando éste se proponía embarcarse para Curazao a fin de organizar la reconquista republicana desde Cartagena.

Las autoridades españolas lo remiten prisionero al castillo de Puerto Cabello. Resultan inútiles sus peticiones a la Real Audiencia de Caracas en solicitud del cumplimiento de los acuerdos de capitulación. Por el contrario, es llevado a la fortalzeza de El Morro en Puerto Rico, y a fines de 1813 conducido a España, donde es encerrado en un calobozo del arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz.

Aislado totalmente del mundo exterior, Miranda sufre un ataque de apoplejía, que lo paraliza y termina por causarle la muerte en la madrugada del 14 de julio de 1816. Sus restos fueron sepultados en una fosa común.

Francisco de Miranda quedó para la eternidad como uno de los precursores más sobresalientes del concepto de América como unidad, vale decir, como motor de una unidad de lucha, como elemento nítido de una estrategia planetaria. Es el primero que logra la perspectiva justa, la visión exacta y propone un nombre cabal, Colombia, el continente Colombiano. La razón de su vida: “La Independencia y Libertad del Continente Colombiano”.

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Articulo N.-6 ... / Semana del 16 al 22 de diciembre de 2008

(Salvador Allende Gossens; Valparaíso, 1908 - Santiago de Chile, 1973) Político chileno, líder del Partido Socialista, del que también fue cofundador en 1933. Fue presidente de Chile desde 1970 hasta el golpe de estado dirigido por el general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda, que fue bombardeado por los golpistas.
Hace poco, el 26 de junio, se cumplieron 100 años del nacimiento de Salvador Allende. Un nombre cuya huella no sólo dejó su impronta en la historia de Chile, sino también en el imaginario político del mundo contemporáneo. Los 100 años de Allende no fueron de soledad, sino de compromiso creciente con los pobres y postergados, con los soñadores de sociedades más justas y con los impulsores de un orden internacional sin dominadores y dominados.


Allende siempre actuó en el marco de las instituciones constitucionales. Sostenía que la libertad es el espacio ideal para construir una mayor igualdad.

Por eso, esta conmemoración también nos convoca a una pregunta esencial: ¿por qué los Mil días de Allende como presidente de Chile han capturado la imaginación de tantos en todo el planeta? Esa experiencia suscitó emociones mayores, también discusiones profundas, al igual que sueños derrumbados cuando bullían los entusiasmos. Algo especial hubo allí, capaz de provocar una tremenda ola de solidaridad que movilizó a hombres y mujeres de todos los continentes.
Tal vez porque aquélla fue una experiencia inédita. Como Allende lo dijo: "Pisamos un camino nuevo; marchamos sin guía por un terreno desconocido; apenas teniendo como brújula nuestra fidelidad al humanismo de todas las épocas".

Esos Mil días tuvieron lugar en un Chile republicano. Un país respetado en el mundo por la forma como, a poco andar de su independencia, estuvo en condiciones de cimentar una república en bases sólidas. Durante el siglo XX esa república fue capaz de abrir espacios a una creciente movilidad social y a una clase media forjada a través de un sistema educacional gratuito, laico y abierto a todos.

Allende es al mismo tiempo resultado y factor del Chile republicano: origen social, formación académica, adscripción doctrinaria -más que ideológica-, lealtades y pertenencias. Es difícil entender el Chile que se generó desde la década de los 30 en el siglo pasado sin el protagonismo de Allende.

Allende actuó siempre en el marco de las instituciones constitucionales y las defendió en su mérito y en su condición de instrumentos reguladores de su propia transformación. Esa convicción determinó su conducta política desde sus primeras responsabilidades parlamentarias hasta su decisión de acabar con su vida cuando esas instituciones eran barridas por la fuerza.
Allende emerge de un país donde amplios sectores aspiran a mayor igualdad y justicia. En el Chile de comienzos del siglo XX donde la izquierda se fue haciendo cada vez más fuerte. Liberales y radicales del siglo XIX en su brega por mayores libertades y tolerancia abrieron el camino para las demandas sociales por largo tiempo sofocadas; así, cinco años antes de la revolución soviética, en junio de 1912, se funda el Partido Obrero Socialista, nombre inicial del Partido Comunista, el cual una década después logra tener dos diputados en el Parlamento. A comienzo de los años treinta emerge un fuerte Partido Socialista, en cuya fundación participó Allende.

Esa izquierda fuerte y en ascenso avanzó en tiempos de guerra fría y por ello el conflicto ideológico mundial también tuvo, como en otros países, su proyección al interior de Chile. Cuando llegan los magníficos sesenta, Chile vive un fuerte desarrollo político en torno a sectores de avanzada. Para unos la opción está en torno a una izquierda impregnada de nuevos entusiasmos, sobre todo tras la revolución cubana y las nuevas demandas juveniles; para otros, la respuesta está cerca del centro político, con la propuesta democratacristiana y su contundente respaldo parlamentario.

Muchos han dicho que hubo un desarrollo político demasiado grande para un país que crecía en cifras modestas en lo económico. El camino pasó de la experiencia conservadora de Jorge Alessandri al proyecto de cambio demócrata cristiano de Frei Montalva, para llegar a la propuesta de la Unidad Popular en los 1.000 días de Allende. Era el Chile dividido en tres tercios.
En ese contexto, Allende entendía la acción política como una tarea de pedagogía y organización y así fue factor determinante en la creación de una izquierda cuyo crecimiento social, cultural y electoral él mismo promovió y buscó ampliar. Ya en el Gobierno, intentó hacer grandes cambios y algunos de sus logros -como la nacionalización del cobre- encontraron pleno respaldo político de todos los sectores. Pero las transformaciones profundas de la estructura productiva no pudieron concretarse, porque no hubo mayorías parlamentarias para respaldar el proceso. Y la política saltó del debate institucional parlamentario a la calle.

Por otra parte, el esfuerzo máximo por producir esos cambios y la tensión social involucrada hizo que muchos demócratas reales sintieran que el camino de Salvador Allende, a la larga, no permitiría mantener la democracia en Chile. Y, en defensa de la democracia, se colocaron en una oposición dura a Salvador Allende. Más allá, estaban los otros, los del golpismo al acecho.
Se da entonces la paradoja de un país donde el Gobierno no tiene mayoría para plantear los cambios profundos que el gobernante reclama, pero donde tampoco existe mayoría parlamentaria para poner fin a esa propuesta política.

Es un contexto de creciente polarización interna donde incluso fuerzas de inspiración semejante y objetivos, visto a la distancia, similares devienen en adversarios radicales. Es probable que la debilidad política mayor de Allende haya sido no imponer y convencer a sus partidarios que el camino del cambio a través de la democracia sólo es posible consolidando grandes mayorías basadas en amplios consensos.

Avanza 1973 y la república y sus instituciones se tensionan al máximo. Salvador Allende decide convocar a un plebiscito para lo cual requiere la aceptación del Parlamento. Sabe tanto que el triunfo es difícil como que es la forma de resolver pacíficamente el dilema institucional.
No alcanzó a comunicarlo a la ciudadanía... Frente a la quiebra institucional, Allende responde con el testimonio profundo de sus palabras y su acción: "Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley". Y así lo hizo.

Su gesto habla de esa condición de republicano convencido, de su afán de hacer en democracia una revolución que no había tenido lugar en ninguna parte. Es lo que asombra y cautiva al mundo. También lo que conmociona a los centros de poder, no dispuestos a aceptarlo porque temen el ejemplo.

Hoy, a 100 años de su nacimiento, se ve otro Chile, otro escenario internacional sin la guerra fría, pero con los peligros propios de un proceso globalizador que no tiene reglas. La forma en que hemos sido capaces de encarar la transición de dictadura a democracia en Chile ha sido vista por muchos con admiración, la tarea se ha hecho rescatando los valores democráticos y republicanos en que Chile asentó lo mejor de su historia.

Al conmemorar a Allende en este aniversario, lo hacemos con el respeto y el afecto a una figura profundamente leal a sus ideas y a sus principios. Aquel que muere en La Moneda y deja, tras su sacrificio final, el testimonio de una vida luchando por un país donde la libertad sea el espacio para construir una mayor igualdad, un país donde ser libre para votar también signifique ser libre para vivir.

A los 100 años de Allende reconstruimos el optimismo desde lo profundo de sus propias palabras: "Más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor". Y nos dicen algo más: esas grandes alamedas hay que cuidarlas día a día, fortalecerlas día a día, para seguir transitando por ellas hacia destinos mejores. La democracia es, en última instancia, ese conjunto de árboles sólidos, diversos y entrelazados por donde el ser humano quiere ir buscando la oportunidad de sus sueños. Es la lección que nos dejó Salvador Allende.

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Articulo N.-5 ... / Semana del 09 al 15 de diciembre de 2008.


Cacique Guaicaipuro
“EL GRAN JEFE DE JEFES”

Para algunos historiadores, el ser venezolano comienza con el mestizaje. En consecuencia, no debe considerar a Guaicaipuro como venezolano.


Para otros, en cambio, venezolano es todo cuanto originario de territorio de Venezuela, independientemente de las fechas de la historia. Por ello es valedero hablar de una cultura precolombina venezolano.


Desde este mi punto de vista, como Cuauhtémoc es mexicano para México, Guaicaipuro es venezolano para Venezuela. Guaicaipuro, el más valeroso, el más temible de los indios que poblaban la región venezolana, fue, al mismo tiempo, el gran líder de la resistencia frente o los conquistadores. “EL GRAN GUAPOTORI” que quiere decir “EL GRAN JEFE DE JEFES”.


Nacido en Caracas en 1530 y guerrero de confianza del gran Cacique Catuche, asume el cacicazgo a los 20 años de edad, cuando este cacique muere. Guaicaipuro gobernaba a los Caracas y los Teques, ejerciendo directo control sobre los seis caseríos que circundaban su cuartel general en Suruapo.


En 1560 el Gobernador Pablo Collado nombra a Juan Rodríguez Suárez, Teniente General de la Provincia de Caracas y le ordena pacificar a Guaicaipuro. Rodríguez se alía con el mestizo Francisco Fajardo y vence al Cacique de los Teques en las batallas de San Pedro y La Quebrada.


Fajardo intenta fundar un caserío en lo que hoy es Catia. Sin embargo, ante un ataque ordenado por Guaicaipuro y ejecutado por Paramaconi, el recién fundado caserío (1560) es arrasado. El año siguiente, en 1561, Juan Rodríguez Suárez refunda el caserío con el nombre de Villa de San Francisco, pero corre la misma suerte que el anterior.


En enero de 1562, Guaicaipuro y Terepaima enfrentan y matan al Capitán Luis de Narváez. Guaicaipuro convoca entonces a una alianza estratégica de todos los caciques de la región, aceptan el pacto los jefes Baruta, Naiguatá, Chacao, Aramaipuro, Guaicamacuto, Paramaconi, Terepaima y Chicuramay.


Durante años esta alianza se mostró triunfadora, pero Guaicaipuro perdió su oportunidad en Maracapana, en 1568, batalla clave en la que participaron todas las tribus aliadas. Derrotados por el ejército conquistador en forma contundente, la coalición se disuelve y los jefes regresan a sus tierras.


Guaicaipuro se refugió en Suruapo. Ese mismo año ataca a Diego de Losada, esté ordena al Alcalde Francisco Infante que ataque a Guaicaipuro en el propio sitio de Suruapo, Infante buscó indios pacificados y fieles a España que conocian el modo de llegar a la vivienda del cacique.


Y así fue como el Comisionado Francisco Infante cometió el primer acto de alta cobardía que conoce nuestra historia. Para dominar a Guaicaipuro "lancero de los cerros", Infante debió sorprenderlo de noche e incendiarle la casa. Fueron ochenta hombres de la conquista bien armados, contra un indio valeroso y veinte flecheros que se guarecían en una choza indefensa.


Aunque no sepamos a ciencia cierta la verdad de la muerte del Cacique Guaicaipuro ya que hay varias versiones sobre eso. Solo puedo decir que hoy ya a 440 años de su desaparicicón fisica. Todavía los venezolanos no hemos sabido valorar debidamente la significación de Guaicaipuro. No fue simplemente un indio aguerrido que luchó al frente de los suyos contra la planta conquistadora. Fue mucho más que eso. Fue sencillamente el más acabado representante de la resistencia de los indios en tierras venezolanas y el primer defensor de sus derechos primarios a la vida y a la libertad.

 

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Articulo N.-4 ... / Semana del 04 al 08 de diciembre de 2008.

Ho Chi Minh

Político, revolucionario y presidente , Ho Chi Minh nació el 19 de mayo de 1890 en Annam. Su nombre era Nguyen Tat Thanh , pero por sus actividades políticas clandestinas y su activismo tuvo que adoptar diversos nombres, uno de los cuales era Ho Chi Minh ( El luminoso).


Siendo muy joven, Ho Chi Minh estudió en Saigón pero al cumplir los 22 años encontró trabajo en un barco francés que tras dos años de travesía lo dejo en costas inglesas. En Londres trabajó durante tres años en un hotel , yéndose luego a Paris donde trabajó de auxiliar de fotógrafo. Fue en esta ciudad donde tuvo contacto con connotadas personalidades del Movimiento obrero internacional como Zhou Enlai, León Blum, Marcel Cachin y Longuet , sobrino de Karl Marx. Con el tiempo, Ho Chi Minh consiguió trabajar como articulista en el periódico “L’Humanité”, fundando luego su propia publicación titulada “El Paria”. Entro a formar parte del Partido socialista francés adhiriéndose a la Internacional Socialista.


Durante la firma del Tratado de Versalles intentó inútilmente ser escuchado en su alegato de igualdad de derechos para la colonia francesa de Indochina. Viaja a Moscú donde participará activamente en reuniones y congresos de la Internacional Socialista. Viaja a China donde trabajará como traductor del ruso Borodin que era consejero del Kuomintang en sus tensas relaciones con la China comunista.


Entra a la escuela militar de Huangpu que dirigía el coronel Chiang Kai-shek y cuyo jefe era su antiguo conocido Zhou Enlai. Ahí enseñará técnicas de lucha a los futuros soldados comunistas. En abril de 1927, Chiang Kai-shek traidor al movimiento comunista, dirige una masacre contra sus dirigentes. Ho Chi Minh logra huir y viaja por Birmania, China y Siam llamando a la revolución en Asia, por lo que pasará largas temporadas en cárceles siendo torturado y cuando está libre, llamando a la huelga y organizando mitines y luchas armadas.


En Hong Kong, funda el Tanh Nien o Partido Comunista de Vietnam. A finales de los años treinta, Japón ocupa su país con cincuenta mil efectivos. Regresa a Vietnam en 1940 tras ser liberado por las fuerzas aliadas. Se integra, por cinco años, a las guerrillas que luchan contra los invasores japoneses.


Es ese tiempo que organizará el Vietnam Doc Lap Dong Minh Hoi, o Viet Minh, Liga para la Liberación de Vietnam y crea un ejército guerrillero a cuyo cargo pone a Vo Nguyen Giap, uno de los estrategas militares más brillantes del siglo XX.


Mientras los vietnamitas intentaban rechazar a los japoneses por el norte, los franceses se preparaban para recuperar lo que consideraban sus territorios coloniales; tras un levantamiento general, se declaró fundada la República Democrática de Vietnam, con base ideológica socialista.


En 1946 los franceses invaden Vietnam intentando reconquistar sus antiguas posesiones, lo que desató en Vietnam una nueva guerra más sangrienta que la anterior y que duraría cerca de nueve años.


Ante la superioridad de tropas y armas franceses, las ciudades del sur fueron cayendo en su poder, obligando al Viet Minh a refugiarse en selvas y zonas rurales. El Vietminh, organizado como un ejército, tuvo que comenzar a usar estrategias guerrilleras para poder vencer a un enemigo que lo superaba en artillería y número de soldados entrenados.


En noviembre de 1946, Francia lanzó bombas sobre la desprotegida población de Haiphng, en donde hubo 6000 muertos. En diciembre, el pueblo entero se levantaba contra sus antiguos dueños.


El Vietminh , en tanto no cejaba en su guerra desde el interior del país, para 1948 grupos guerrilleros comenzaron a tomar el control paulatinamente en la zona del Río Rojo, cosa que en principio no alarmó a los franceses que aún tenían el control de las ciudades.


Tras perder la batalla de Phu Tong Hog, el Vietminh tuvo que buscar refugio en China donde Mao Tsé Tung acababa de llegar al poder. La Guerra de Corea y la paulatina conversión de Oriente hacia la ideología comunista, garantizó el apoyo de China y Rusia a Vietnam.


En 1950 , las guerrillas del Vietminh llevaron a cabo la Operación Hong-Phong 2 que representó una derrota para los franceses y el comienzo del fin de su hegemonía en Vietnam.


Para 1954 era tanta la presión del Vietminh que Francia pidió ayuda a los Estados Unidos, pero tras la victoria de Dien Bien Phu, los vietnamitas derrotan a los franceses y Ho Chi Minh se convierte en presidente de la República Democrática de Vietnam, que tuvo que esperar nueve años tras su proclamación en 1945 para consolidarse.
Después de la guerra se disolvió el Vietminh, aunque en 1960 sus antiguos miembros fundaron el Frente Nacional de Liberación, de los que más tarde se desprendería el vietcong.


Tras enfrentar a Francia, Vietnam tuvo que afrontar una guerra contra los territorios del sur, que no querían anexarse al régimen comunista y estaban apoyados por los Estados Unidos; la guerra contra Vietnam del Sur y Norteamérica estalló en 1958 y pasó a la historia con el nombre de Guerra de Vietnam. Ho Chi Minh no vería el fin de esta tercera guerra pues murió seis años antes de su fin, el 2 de septiembre de 1969 en Hanoi.

 

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Articulo N.-3 ... / Semana de 25 de noviembre al 02 de diciembre 2008

FABRICIO OJEDA

Guerrillero y Periodista ejemplo para el país

Periodista y guerrillero venezolano nacido en Boconó el día 6 de febrero de 1929 y asesinado [«suicidado»] en Caracas, en los calabozos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA) el 21 de junio de 1966.

Periodista de La Calle, El Heraldo y El Nacional, representando a la Unión Republicana Democrática URD, alcanzó gran protagonismo en 1958 como Presidente de la Junta Patriótica (singular movimiento integrador nacional por encima de intereses particulares e ideológicos) que logró terminar política y militarmente con la dictadura que el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez había establecido en Venezuela al asumir la Presidencia de la República en diciembre de 1952, y que supuso su derrocamiento por parte de las Fuerzas Armadas y su huida en el avión Vaca Sagrada hacia la República Dominicana el 23 de enero de 1958. Fabricio Ojeda realizó entonces la primera alocución pública tras producirse el vacío de poder, llamando a la tranquilidad patriótica: «Este no es el momento de la venganza.»

Tres días antes, el 20 de enero de 1958, ya se había producido el «pacto de Nueva York» [en presencia de Maurice Bergbaum, jefe de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos del Norte de América] entre Rómulo Betancourt (de la socialdemócrata Acción Democrática AD), Rafael Caldera (del socialcristiano Comité de Organización Política Electoral Independiente COPEI) y Jóvito Villalba (de la nacionalista Unión Republicana Democrática URD), por el que los representantes de estos tres partidos sellaban su solidaridad frente a la tiranía militar de Pérez Jiménez, pero marginando, de paso, al también opositor Partido Comunista de Venezuela. Acuerdo reafirmado el 31 de octubre de 1958 en el «pacto de Punto Fijo» –nombre de la residencia de Rafael Caldera– cuando se comprometieron a respetar el resultado electoral y establecer un gobierno de unidad nacional (segundo pacto del que expresamente se orilló al Partido Comunista de Venezuela, pese a que había formado parte de la Junta Patriótica).

En las elecciones generales de 1958, de las que resultó elegido presidente Rómulo Betancourt (1959-1964), fue elegido Fabricio Ojeda diputado, de la URD, al Congreso Nacional, por el Distrito Federal. Se cumplió el pacto de Punto Fijo, el gabinete Betancourt lo formaron adecos, copeyanos y urredistas, y el tripartito se repartió entre su militancia cargos y gobernaciones... hasta que la URD se retiró del gobierno y del pacto en 1962, año en el que surgen las primeras guerrillas organizadas de Venezuela en el siglo XX, inspiradas por el ejemplo triunfante de la revolución cubana.

Fabricio Ojeda, maestro, periodista y diputado, estudioso de la independencia de Cuba y admirador de la revolución cubana (que conoció directamente en sus primeros meses, al residir un tiempo en Cuba en 1960), renunció a sus cargos en 1962 y se unió a las guerrillas. Ese mismo año de 1962 apareció publicado en La Habana su libro Presencia revolucionaria de Martí. Se

Se incorpora al Frente Guerrillero “José Antonio Páez” donde es nombrado su Primer Comandante. Desde esas montañas mantiene correspondencia con los guerrilleros Douglas Bravo y Argimiro Gabaldón Márquez donde vislumbran la posibilidad de reorganizar las FALN y crear un partido marxista-leninista ajeno al “revisionismo” y a la conciliación de clases que caracterizan al Partido Comunista de Venezuela (PCV). El Buró Político del PCV le impide asistir a las Conferencias de 1964 y 1965. Pero en los primeros meses de 1966 viaja a Caracas sin autorización del buró político y se reúne con éste y plantea la conclusión de que la grave crisis que vivía el PCV sólo los conduciría a la Capitulación. Inicia una labor de clarificación política y se dirige por escrito a Juan de Dios Moncada Vidal, Pedro Medina Silva, Teodoro Molina Villegas y a los restantes miembros del Cuartel General de las FALN. Entra en abierta polémica con el BP del PCV sosteniendo un intercambio de acusaciones con Guillermo García Ponce. Por su captura se ofrecen Bs. 2.500. En los primeros días de abril de 1966 junto a Douglas Bravo inicia la reorganización total de las FALN y la creación del Partido de la Revolución Venezolana (PRV) de línea marxista-leninista. El 21, 22 y 23 se realiza el histórico pleno de cuadros con asistencia de unas treinta personas representando a los cuadros civiles y militares radicales donde es nombrado Fabricio como Presidente del FLN-FALN con apoyo de los Frentes Guerrilleros, de las UTC urbanas y de los militantes consecuentes del PCV a consecuencia de esto se inician agudas discusiones entre el PCV y los disidentes.

El día 17 de junio de 1966 sale publicado en el Vocero legal del PCV un comunicado indicando que Fabricio Ojeda y Douglas Bravo son “traidores” y se encontraban en Caracas. El 20 de junio de ese año 1966, Fabricio es detenido por el Servicio de Información de las Fuerzas Armadas (SIFA), junto a su compañera Anayansi Jiménez, en la casa de Mario Matute Bravo, un ex perezjimenista, de quien era muy amigo.

El día siguiente 21 de junio, Ojeda aparentemente se ahorca con ayuda de unas sábanas, en la celda del SIFA en Caracas. Su nombre ha sido reivindicado por el gobierno de Hugo Chávez quien ha señalado que no fue suicidio sino que fue asesinado por agentes del gobierno de la epoca. Estas argumentaciones las ha realizado principalmente la izquierda venezolana, basada en las extrañas circunstancias en las que se produjo su muerte.

Palabras sacadas de su libro: "HACIA EL PODER REVOLUCIONARIO".

"Estamos en presencia de una jornada histórica que compromete a todos los venezolanos patriotas. Es la independencia y no un interés subalterno lo que está en juego; es la liberación nacional que reclama al pueblo, en toda su unidad patriótica, civil y militar, grandes y duros sacrificios, en momentos que las condiciones nacionales e internacionales son factores a su favor y contrarios al imperialismo.

La hora de la revolución ha sonado en todos los relojes. Ninguna fuerza será capaz de contener nuestro proceso histórico. Existen condiciones objetivas elementales que impulsan, por sí mismas, el cambio revolucionario. El régimen colonial que vive el país y del cual derivan sus múltiples problemas es la mas abultada. Se hace sentir en todas las esferas de la vida nacional: la mediatización imperialista, aun cuando hay un gobierno elegido por los propios venezolanos, abarca los diferentes ramos de la política, economía, comercio, culturay toca en la raíz misma de las costumbres y tradiciones que conforman el ancestro nacional.

Constituye lugar común en la literatura política de Venezuela señalar las consecuencias del dominio norteamericano y su influencia en la vida del país. Pero es imposible hablar de los problemasque nos afectan, sin caer en su íntima vinculación con el subyugo imperialista. Estudiar los males que padece la nación; su estado de subdesarrollo económico, baja cultura, atraso técnico y científico, miseria social y crisis política, es incidir tácticamente en su condición de país colonizado."

Palabras sacadas de su libro: "HACIA EL PODER REVOLUCIONARIO".

"Estamos en presencia de una jornada histórica que compromete a todos los venezolanos patriotas. Es la independencia y no un interés subalterno lo que está en juego; es la liberación nacional que reclama al pueblo, en toda su unidad patriótica, civil y militar, grandes y duros sacrificios, en momentos que las condiciones nacionales e internacionales son factores a su favor y contrarios al imperialismo.

La hora de la revolución ha sonado en todos los relojes. Ninguna fuerza será capaz de contener nuestro proceso histórico. Existen condiciones objetivas elementales que impulsan, por sí mismas, el cambio revolucionario. El régimen colonial que vive el país y del cual derivan sus múltiples problemas es la mas abultada. Se hace sentir en todas las esferas de la vida nacional: la mediatización imperialista, aun cuando hay un gobierno elegido por los propios venezolanos, abarca los diferentes ramos de la política, economía, comercio, culturay toca en la raíz misma de las costumbres y tradiciones que conforman el ancestro nacional.

Constituye lugar común en la literatura política de Venezuela señalar las consecuencias del dominio norteamericano y su influencia en la vida del país. Pero es imposible hablar de los problemasque nos afectan, sin caer en su íntima vinculación con el subyugo imperialista. Estudiar los males que padece la nación; su estado de subdesarrollo económico, baja cultura, atraso técnico y científico, miseria social y crisis política, es incidir tácticamente en su condición de país colonizado."

 

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Articulo N.-2 ... / Semana de 18 al 24 de noviembre 2008

EL PADRE DE LA REVOLUCIÓN
ERNESTO “CHÉ” GUEVARA

“He nacido en la Argentina; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie.”

El 8 de octubre de 1967, después de librar tu último combate en el cañadón del Churo y caer a merced de tus enemigos, la pierna herida por un tiro y la garganta desgarrada por el asma, tu diario de campaña y otros documentos escritos con tu puño y letra, quedaron en poder de las Fuerzas Armadas. Es decir, pasaron de tu mochila de cuero a una caja de zapatos, que fue depositado como secreto de Estado en el Alto Mando Militar Boliviano; tu reloj Rolex, que te quitó un soldado a poco de tu captura, pasó a la muñeca del coronel Andrés Selich; tu fusil, ese fusil que hubiera querido heredar para cargarlo al hombro como tú lo cargaste a lo largo de la lucha, intentando encender la chispa de la revolución latinoamericana, pasó a manos del coronel Centeno Anaya, quien lo tomó sin sentir la misma emoción de felicidad que sintió el Inti cuando te conoció en la Casa de Calamina, en Ñancahuazú, donde tú le estrechaste la mano de compañero, mientras otro le entregaba su carabina M-2; tu pipa, en la cual degustaste la última bocanada de humo, como quien está dispuesto a esperar con serenidad la hora de la muerte, se la regalaste al sargento Bernardino Huanca, quien se comportó amable contigo. Pero el capitán Mario Terán se adelantó y gritó: ¡La quiero yo! ¡La quiero yo! Entonces tú, mirándolo con infinito desprecio, encogiste el brazo y le dijiste: No, a vos no.

Como escribiste a tus padres en aquella famosa carta “Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.” Así mucho hemos crecido con esa convicción y formando día a día una nueva revolución en nuestra vidas, en nuestras tierra, en nuestra patria; pero muchas veces olvidando que no todo el que esta a tu lado y te da la mano tiene tu misma ideología, y que en el momento menos esperado te dan la espalda y te traicionan ideológicamente, y es en ese momento donde una de tus grandes frases no ayuda a continuar el camino y seguir formando revolución… “El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta solo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo”


En la Higuera permaneciste varias horas con vida. Te negaste a discutir con tus captores y tuviste el coraje de escupirles a la cara. Mas los mercenarios, dispuestos a cumplir las instrucciones de la CIA, decidieron eliminarte en el acto, para luego inventar la versión de que caíste en el combate del cañadón del Churo, y no que fuiste capturado vivo y ejecutado entre las cuatro paredes de la escuela de La Higuera. Tu asesino fue el mismo suboficial que quiso apoderarse de tu pipa, quien, borracho y asaltado por el miedo, entró en el aula y ejecutó la orden de eliminarte. Pero fue tan grande la impresión que le causaste, que, requerido por la prensa, confesó: Ese fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: 'Usted ha venido a matarme'. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: '¿Qué han dicho los otros' (refiriéndose a los guerrilleros Willy y Chino). Le respondí que no habían dicho nada, y él contestó: '¡Eran unos valientes!'. Yo no me atreví a disparar, En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podía quitarme el arma. '¡Póngase sereno –me dijo– y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!'. Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto.


Ja!! Que irónica es la vida pensar que ya hace poco más de un año leí una conversación de unos periodistas argentinos y bolivianos donde contaban lo siguiente:


Meneses: Hola Pablo, ¿Cómo estuvo la celebración en Bolivia por el aniversario de la muerte del Che?


*Ortiz: Hubo dos


Meneses: ¿Dos?


Ortiz: Hubo una en La Higuera con Aleida, la hija del Che. En el acto de La Higuera, Aleida Guevara reconoció entre uno de los guerrilleros caídos a un cubano que trató de enseñarle a bailar Twist


Meneses: ¿Y la otra?


Ortiz: La otra fue en Monteagudo, un poblado cerca, y fue de los militares que ganaron a la guerrilla, que dicho sea de paso es la única ganada por el Ejército boliviano. Estaban sólo los ex combatientes


M: ¿En cuál había más gente?


O: En La Higuera, por supuesto.


M: ¿Y en la de Monteagudo estaba el que le disparó al Che?


O: No, el que disparó no. Mario Terán está muy viejo y casi ciego. No habla con nadie, no quiere dar entrevistas y vive en Santa Cruz. Pero hay algo muy extraño, muy boliviano. Terán tenía problemas de catarata y fue curado en la Operación Milagro, por médicos cubanos, totalmente gratis.


M: ¿En serio?


O: El tipo es un perfecto desconocido. Nadie sabe quién es. Está en la ruina y se presentó en el hospital de Operación Milagro, nadie lo reconoció y fue operado. Nos lo contó su propio hijo, que fue al diario para un agradecimiento público. Quedó de volver al día siguiente, pero no lo hizo. Fue en Agosto pasado.


Meneses: Podemos decir que hace pocos meses, médicos cubanos enviados a Bolivia por el gobierno de Fidel, operaron de la vista al militar que mató al Che.


Ortiz: Sí.


M: Vaya


O: Al menos eso contó el hijo de Terán. Y no tendría por qué mentir.


M: ¿Y esa noticia salió en alguna parte?


O: No.


M: Entonces tenemos una exclusiva. La primicia de la operación de Terán por médicos cubanos.


O: Pasa que Terán no quiere ser identificado, porque teme a la maldición del Che


M: ¿Cuál es esa?


O: Todo militar de alto rango que participó cayó en desgracia. El más notable es Gary Prado, que comandaba las fuerzas. Luego quedó en silla de ruedas por un disparo en la columna. Había sobrevivido a un atentado en Brasil


M: Y en cambio Terán, en silencio, calladito, vive hasta hoy y se opera los ojos gratis. Bueno, Pablo, un saludo desde Crónicas Argentinas


O: Saludo JP. Gracias a Crónicas Argentinas

* periodista boliviano. Trabaja en el diario El Deber, de Santa Cruz, escribiendo notas en la sección Nacional. También ha publicado crónicas sobre Bolivia en medios internacionales.
Después te trasladaron amarrado al helicóptero, desde la escuela de La Higuera hasta el hospital de Vallegrande (es que hasta ya muerto le temían a tu indomable espíritu). Te inyectaron formalina en las venas y te presentaron ante las cámaras de la prensa sobre una mesa de tablas, donde yacías como Cristo, el Nazareno, con el aspecto más de vivo que de muerto; tenías el torso desnudo, los pantalones ajados, los pies descalzos, la barba crecida hasta el pecho y la cabellera precipitándose en cascadas. Aunque tu mirada estaba ausente, tus ojos irradiaban una extraña inocencia, acentuada por tus labios entreabiertos, casi sonrientes en el rictus de la muerte. Ese día, quienes contemplaron tu hermoso rostro de combatiente, cuentan que, incluso después de ser acribillado, tu cadáver rezumaba una aureola que inspiraba admiración y respeto, quizá porque supiste someter tus ideales a las pruebas del fuego, porque hacían lo que decías, porque vivías como pensabas y pensabas como vivías.


En esta última fotografía, donde los curiosos se agolpan a tu alrededor, la mirada fija y el aliento sostenido, parecen no salir de su asombro al constatar que ese hombre tendido en la camilla es el guerrillero que quiso crear dos, tres... muchos Vietnam en América Latina, mientras tus captores, señalando las heridas de tu cuerpo, te exponen como un trofeo de guerra, aunque no te mataron en combate sino de un modo cobarde.


Sin embargo, ésta no es tu fotografía más conocida, sino aquella otra de 1960, cuando el fotógrafo Alberto Korda, al recoger imágenes para la prensa en La Habana, tras el incendio del barco francés que transportaba un cargamento de armas y municiones para la defensa de la revolución, fijó tu rostro en el visor de la cámara y, atraído por la fuerza y el dramatismo de tu mirada tendida en la bahía, te tomó una fotografía que, una vez revelada en la cámara oscura, dio la vuelta al mundo y se trocó en un aluvión de afiches, banderas, camisetas, chapas, carteles, gorros y estampas; más todavía, tu rostro se pintó en las paredes y se grabó en la mente de quienes te mutilaron las manos y te desaparecieron, intentando acallar tu voz, soterrar tus ideales y destruir tu imagen, que, hoy como siempre, está presente entre nosotros, incitándonos a repetir aquellas frases de la carta de despedida que les escribiste a tus padres: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante; vuelvo al camino con la adarga al brazo... Muchos me dirán aventurero, y lo soy; sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades...


Así te recordamos, comandante, con la estrella en la boina y el porvenir en la mirada.Y creciendo con aquellas cortas líneas que dedicaste a tus hijos y que sentimos cada uno de nosotros como hijos de la revolución «Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.»


HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMANDANTE!!!
EL CHÉ VIVE ENTRE NOSOTROS!!!

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Articulo N.-1 ... / Semana de 11 al 17 de noviembre 2008

“AL PUEBLO TRATAN DE QUITARLE LA MEMORIA”


Aquí vengo, esta vez no de protesta “directa”, sino recordando y homenajeando al gran cantor del pueblo el gran Ali Primera, dedicándole este articulo a el y recordándole a la gente quien fue este gran hombre que aunque no tuve la oportunidad de conocer puesto que nací 2 años después de su lamentable desaparición física, pero gracias a mi padre al cual agradezco mucho tuve la oportunidad de escuchar sus canciones y conocer su historia, historia que hoy quiero recordarle al pueblo para que nunca olvidemos a este gran personaje. En honor a ti Ali porque crecí con tus cantos y creo fuertemente en aquel modelo de país por el cual siempre luchaste.

“Pobre de el niñito campesino
Que aún siendo niño
Tiene que ser hombre para trabajar
Que aún siendo niño
Tiene que ser hombre para trabajar”
(Humanidad)


Bautizado como Alí Rafael Primera Rosell por sus padres Antonio Primera y Carmen Adela Rossell. Pobre desde la cuna y huérfano de padre a los tres años. Su padre, quien se desempeñaba como funcionario en Coro, murió accidentalmente durante un tiroteo que se produjo durante el intento de fuga de la cárcel de dicha ciudad de unos prisioneros (1945). A raíz de la muerte de su padre, siendo aún muy joven, Alí acompañó a su madre y a sus 2 hermanos en un peregrinaje por diferentes pueblos de la península de Paraguaná que incluyeron San José, Caja de Agua, donde termina su educación primaria; Las Piedras y finalmente, el barrio La Vela, hoy conocido como Sector Alí Primera en el Municipio Los Taques, cerca de Punto Fijo. En dicho poblado, dado la miseria que vivían Alí y su familia, se desempeña en varios oficios: desde limpiabotas a los seis años hasta boxeador, trabajos que no lo desanimaron para continuar sus estudios.


En 1960 en búsqueda de mejoras en su calidad de vida, él y su familia, se trasladan a Caracas donde se inscribe en el "Liceo Caracas" para completar su educación. En 1964, tras culminar el bachillerato ingresa a la Universidad Central de Venezuela, para estudiar química en la Facultad de Ciencias. Durante su vida universitaria, en los patios de esta máxima casa de estudios, inició la carrera como cantante y compositor, primero como una afición y paulatinamente, como una actividad a tiempo completo. Sus primeras canciones, Humanidad y No basta rezar, presentada esta última en el Festival de la Canción de Protesta organizado por la Universidad de Los Andes (1967), lo proyectan a la fama.


“y cuando mi madre supo
Que era comunista
Me dijo: ¡Dios te bendiga!
Porque para algo
Deben servir las bendiciones
En esta vida
Y salí contento al camino
Lleno de alegría
Y aprendí a cagarme en la libertad
Que defiende Superman
Porque para algo
Debe servir la mierda
En esta vida.”
(Canción para acordarme)

Entre 1969 y 1973 permanece en Europa gracias a una beca que le otorga en 1968 el Partido Comunista de Venezuela (PCV) para continuar sus estudios en Rumania. En Europa, para ganarse el sustento lavaba platos y en ocasiones lograba cantar en sitios en que se respetaba su trabajo. En un estudio en Alemania graba su primer disco, titulado Gente de mi tierra. Las composiciones de Alí recogen el sufrimiento del pueblo desgastado por la pobreza y la desigualdad social, por lo que rápidamente cala en el sentir de la gente y se convierte en el "Cantor del Pueblo".
Sin embargo, aunque en poco tiempo los sectores más necesitados de la sociedad venezolana se identificaron con sus canciones, Alí fue objeto de un veto por parte de los medios de comunicación y el gobierno de turno en Venezuela, debido al radicalismo de los temas expuestos en las mismas, lo que lo llevó a fundar su propio sello disquero, Cigarrón, para buscarle difusión a sus composiciones. Para la distribución comercial de las mismas, se apoya en la compañía discográfica Promus.


"¿Cuál es la lucha de los hombres para lograr la paz? ¿Y cuál paz? Si quieren dejar al mundo como está; Ayúdenla, ayúdenla que sea humana la humanidad" (De El despertar de la historia)
Luego de militar en la Juventud Comunista de Venezuela (JCV) y en el Partido Comunista de Venezuela (PCV), colaboró en los inicios políticos de un nuevo partido denominado Movimiento al Socialismo (MAS), acompañando y trabajando durante la primera campaña electoral de José Vicente Rangel (1973), aunque jamás dejó de ser militante del PCV. Para este entonces, ya figuraba como uno de los principales compositores y cantantes populares no sólo del país sino de Latinoamérica. Desde 1973 hasta la fecha de su muerte, grabó 13 discos de larga duración y participó en numerosos festivales en toda América Latina.


“La verdad de Venezuela
No se ve en el Country club
La verdad se ve en los cerros
Con su gente y su inquietud”
(Yo vengo de donde usted no ah ido)

Se valió de su buen gusto y notable intuición, sin dejar a un lado una buena dosis de audacia, para componer melodías que eran un llamado al combate. Su canto se multiplicó en defensa de la humanidad.
Dos grandes estudiosos de Alí Primera, Jesús Franquees y Andrés Castillo, coinciden en que, aun cuando su obra fue considerada dentro de la canción protesta, que fructificó en Venezuela entre 1970 y 1980, Primera insistió en denominarla siempre Canción Necesaria.
El propio Alí señaló, en una entrevista: "Nuestro canto no es de protesta, porque no hacemos una canción por malcriadez, no la tomamos para encumbrarnos ni hacernos millonarios, es una canción necesaria".
Y agregó: "Cada día nos motiva a hacerla más profunda, pues un hombre armado de una canción y una poesía humana, es un hombre desarmado para la envidia y para ser un hombre malo".
"No canto porque existe la miseria, sino porque existe la posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra".

“Basta de hipotecar
El sudor de mi pueblo
Pueblo sufrido
Sin culpa y tan bueno
Tierra, patria nuestra y ajena
Por librarte del yugo
Nosotros lucharemos
Tierra sin culpa Venezuela”
(Tierra sin culpa)

Luego, el destino de días estarían destinados a la lucha por el pueblo, al canto por las masas y a su increíble solidaridad para con la lucha de "La Patria Buena".
Con el correr de los años las persecuciones se multiplican, los atentados son más frecuentes.
Su muerte se produjo el 16 de febrero de 1985 en un lamentable accidente automovilístico, ocurrido en la Autopista Valle-Coche de Caracas, que envuelve de luto al pueblo de Venezuela.
Antes de su fallecimiento, Alí Primera emprendió a finales de 1984 un nuevo proyecto discográfico en el que combinaría los temas presentes siempre en sus composiciones con ritmos que nunca había interpretado, entre ellos la Gaita zuliana.
Las pistas musicales habían sido grabadas y Primera solo había puesto la voz a cuatro de ellas. Al momento de su accidente, Alí venía de una sesión de grabación. Semanas después de su muerte, un hermano de Alí llamado José Primera mejor conocido por su nombre artístico como José Montecano (también cantante, músico y compositor) se ocupó de completar el proyecto acompañado de sus sobrinos. El álbum, que fue llamado Por Si No Lo Sabía, tuvo algún éxito y fue el primero y único que se promocionó en televisión, medio en el cual Alí siempre fue censurado.
Al año siguiente, la disquera Cigarrón acordó editar el álbum Alí ¡En Vivo!, un trabajo grabado pocos años antes en el Auditorio Magdalena Seijas del Instituto Universitario Pedagógico de Barquisimeto. La presentación, en la cual Primera incluyó el Himno Nacional de Venezuela (Gloria Al Bravo Pueblo), fue realizada para celebrar el aniversario de un programa radial de música de protesta latinoamericana.
Aunque el gobierno de Venezuela declaró en 2005 su música como Patrimonio Nacional, la realidad es que los derechos de sus discos fueron cedidos años atrás a la extinta disquera venezolana TOP Hits los cuales a su vez, fueron adquiridos por la disquera mexicana Balboa Records.

"A veces pienso que todo el pueblo, es un muchacho
que va corriendo tras la esperanza que se le va,
la sangre joven y el sueño viejo, pero dejando de ser pendejos
esa esperanza será verdad"
(De Canción Mansa Para un Pueblo Bravo).

Hace dos décadas cambió de paisaje, y nos sigue diciendo que debemos continuar el camino de la lucha por y con los seres que pueblan el planeta de esperanza, ahítos de alegría, ávidos de luz, repletos de amor. Hemos encontrado el sendero de triunfo dándole el beso de amor a la patria para cerrar su herida de siglos después de quinientos años, apurando el parto de la historia, ayudándola a parir pa´que se ponga bonita.
La canción de Alí se posó entre nosotros desde siempre y quedó clavada en la sonrisa de todos; huele a yerbabuena y a flores recién cortadas; está fresquita y olorosa, y perdurará su frescura hasta la eternidad de los hombres libres. La canción de Alí no suena a viejo; suena a vida.


"Sí la lucha por la libertad se dispersa,
no habrá victoria popular en el combate"
(De Canción Bolivariana).


Hoy te recordamos Ali porque no pueden quitarle la memoria al pueblo, y el pueblo sabe que fuiste victima de un atentado, tu canto seguirá vivo porque aunque no estés entre nosotros nunca te olvidaremos y tu canto nunca morirá.


"En el mundo no habrá paz mientras haya explotación del hombre por el hombre y exista desigualdad del hombre por el hombre y exista desigualdad" (De No basta rezar)
TU CANTO NUNCA MORIRA


José Leonardo Camejo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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