Nos dará a conocer
personajes que marcaron historia en este revolucionado mundo a cargo
de José Leonardo Camejo y se actualizara al igual que todas las
columnas todos los martes, espero la disfruten y puedan interactuar
con su actor a su e-mail : tamborypunto@hotmail.com
Articulo
N.-7 ... / Semana del 23 al 29 de diciembre de 2008
Francisco de
Miranda
Conocido como “el primer
criollo universal”, Francisco de Miranda recorrió un periplo
revolucionario de América a Europa que lo llevaría a participar
directamente en los acontecimientos políticos universales de
la época, para finalmente convertirse en precursor del sueño
de Hispanoamerica libre.
Francisco de Miranda, nacido
en Caracas el 28 de Marzo de 1750, es el Precursor de la Independencia
de Venezuela e Hispanoamérica. Hijo del canario Sebastián
de Miranda Ravelo y de la caraqueña Francisca Antonia Rodríguez.
Es el primer venezolano universal. Sus armas las desplegó en
tres continentes: Africa, Europa y América, y fue combatiente
activo en los tres acontecimientos más importantes de su época:
la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa
y la Independencia de Hispanoamérica.
En 1762, inicia estudios de “clase de menores”, en la que
recibe clases de Latín, Gramática y Catecismo, en la Universidad
de Caracas. Poco antes de cumplir los 21 años, se embarca rumbo
a España, deseoso de servir en el ejército real, el 25
de enero de 1771.
En Madrid se dedica al estudio
de las matemáticas, de los idiomas francés e inglés
y de geografía. Empieza a constituir una biblioteca con obras
de filósofos y enciclopedistas famosos de la época, varias
de ellas prohibidas por la Inquisición. En 1772, solicita del
Rey una plaza de oficial en el ejército, y la obtiene. Así
empieza su carrera de militar como Capitán del Regimiento de
Infantería de la Princesa. Entre 1773 y 1775 presta servicios
militares en Madrid, Granada,, Melilla (Norte de África) y Cádiz.
Es cuando conoce al coronel Juan Manuel Cajigal, y en Cádiz conoce
a quien sería su amigo de toda la vida, John Turnbull. En Cádiz
se embarca el 28 de abril de 1780, en la expedición a La Habana.
Allí es nombrado Capitán del Ejército de Aragón
y Segundo Ayudante del General Cajigal.
En 1781, su conducta en la toma
y capitulación de Pensacola, le vale ser ascendido a Teniente
Coronel. Cajigal, nombrado gobernador de Cuba, lo envía a la
colonia británica de Jamaica entre agosto y diciembre de 1781,
para realizar un canje de prisioneros.
En abril de 1782, participa en
la expedición naval española que sale de Cuba para conquistar
las Bahamas, posesión británica. Como Edecán del
general Cajigal, negocia la capitulación de esas islas con el
almirante inglés el 8 de Mayo. Tiene que enfrentarse a las intrigas
y denuncias: es acusado por el Tribunal Inquisitorial de Sevilla por
retención de libros prohibidos y pinturas obscenas. También
le acusan de que en junio de 1781, permitió visitar las fortificaciones
de La Habana al general inglés John Campbell.
De América a Europa: un
periplo revolucionario
Tiene
que esconderse para evitar una injusta prisión y se embarca a
los Estados Unidos. Aquí llega el 10 de julio de 1783, y su estadía
durará casi 18 meses. Se dedica a estudiar el proceso de la Revolución
Norteamericana y frecuenta a prominentes ciudadanos, entre ellos a Jorge
Washington, Alexander Hamilton, Henry Knox, Samuel Adams y al marqués
Gilbert de la Lafayette. Años más tarde escribió:
“Aquí fue que, en la ciudad de New York, se formó
el proyecto actual de la Independencia y libertad de todo el continente
americano, con la cooperación de Inglaterra…”.
En diciembre de 1784, se embarca
para Inglaterra, siempre con el propósito de conseguir ayuda
para independizar Hispanoamérica.
Es una época en que Miranda
se dedica a perfeccionar su cultura, forma su personalidad metódica
y disciplinadamente en las más variadas ramas del saber. Llega
a conocer las principales lenguas de Occidente, traduce del latín
y del griego, su curiosidad es insaciable. Se convierte así en
la personalidad romántica y universal típica de la época
de la Ilustración.
Durante 4 años (1785-1789),
emprendió un largo viaje por Europa. Gracias al diario que lleva,
dejó tal vez la más completa información sobre
el Siglo de las Luces, hasta merecer ser considerado “el mejor
memorialista de su tiempo”. En ese recorrido visita Holanda, Sajonia,
Bohemia, Hungría, casi toda Italia y Grecia, donde describe numerosos
lugares de interés histórico, religioso, artístico
o social. Pasa al Asia Menor y al Imperio Turco (Constantinopla) y,
antes de fines de 1786, se encuentra en Rusia, donde hace amistad con
el Príncipe Potemkin.
En Kiev, el 14 de febrero de
1787, es presentado a la Emperatriz Catalina, que hace de él
uno de sus predilectos, y le autoriza a usar el uniforme del ejército
ruso. Visita Moscú y San Petersburgo; pasa por Finlandia y llega
a Estocolmo, donde es recibido por el Rey de Suecia, Gustavo III. Sigue
a Oslo y Copenhague. Mientras tanto, el gobierno de Madrid hace vigilar
a Miranda, cuya extradición se propone solicitar. Continúa
su viaje por Hamburgo, Bremen y Holanda, donde se hace llamar el señor
Meroff. Luego va a Bélgica, Alemania, Suiza y el Norte de Italia.
De Ginebra pasa a Lyon (Francia)
y el 16 de febrero de 1789 se encuentra en Marsella. Sale para el centro
y norte de Francia, hasta París, y regresa a Inglaterra el 18
de junio del mismo año. En Londres, reanuda sus conversaciones
con el Primer Ministro William Pitt y Lord Grenville sobre la proyectada
emancipación de Hispanoamérica, presentándoles
planos y estudios de operaciones militares posibles.
Gloria y prisiones en Francia
Se dirige a Francia, en plena
revolución. Llega a París el 23 de marzo de 1792, y entabla
enseguida relaciones amistosas con el alcalde de la ciudad y los diputados
girondinos. El Ministro de Guerra le ofrece un alto grado en el Ejército
Revolucionario. El 1º de septiembre es nombrado Mariscal de Campo,
pero explica que ha aceptado ese rango porque piensa promover así
la causa de la Independencia de Hispanoamérica. Poco después
es Segundo Jefe del Ejército del Norte, cuyo máximo jefe
es el General Carlos Dumouriez.
En octubre es ascendido a general
de los ejércitos de la República Francesa. El gobierno
de París se propone enviarlo a Saint Domingue (Haití),
a fin de someter a los esclavos y mulatos que luchan por su libertad
y la de su patria, pero Miranda rechaza esa misión. Dumouriez,
que ya está traicionando a sus jefes y piensa pasarse al campo
monárquico, denuncia a Miranda como responsable de las recientes
derrotas sufridas en el campo de batalla.
El 28 de marzo de 1793, está
Miranda en París, listo para comparecer ante la Convención
y denunciar al traidor Dumouriez. Las rivalidades entre los revolucionarios,
sin embargo, lo conducen ante el Tribunal Criminal Revolucionario, cuyo
acusador público es el terrible Antonio Fouquier Tinville, quien
le dicta auto de detención. Aquí comienza su largo calvario
en las prisiones de París: primero en la Conserjería,
de donde salen todos los que van a la guillotina, luego La Force, y
La Madelonette. Defendido por el abogado Claudio Chauveau-Lagarde, recobra
Miranda su libertad el 16 de enero de 1795. Reanuda su vida social y
conoce a Napoleón Bonaparte, quien dice de él: “Tiene
el fuego mágico en el alma”. Perseguido de nuevo por la
Convención y el Directorio, es detenido, puesto en libertad,
y tiene que vivir en la clandestinidad.
El sueño de Hispanoamérica
libre
El 22 de diciembre de 1797 firma,
con Pablo de Olavide, la llamada Acta de París, donde asume la
representación de la América Meridional Independiente.
En enero de 1798, regresa a Londres,
donde reanuda sus gestiones con el primer Ministro Pitt y el gabinete
británico, en torno a las operaciones militares en Hispanoamérica.
De su intensa actuación en Francia han quedado su nombre en el
Arco de Triunfo de París, su retrato en el Palacio de Versalles,
y su estatua en el campo de batalla de Valmy. A fines del 98, y comienzos
de 1799, Miranda aprovecha el regreso al Nuevo Mundo de varios criollos
americanos, para difundir el ideario de la emancipación. Hace
imprimir en francés la Carta a los Españoles Americanos,
del jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán. Aún
sin el apoyo de Inglaterra y Estados Unidos, piensa viajar a la Isla
de Trinidad, con el propósito de promover desde allí la
lucha emancipadora. Pero el gobierno inglés le niega el pasaporte,
mientras es traicionado por su secretario Luis Duperon.
A principios de 1800, vive en
Londres con su ama de llaves, Sarah Andrews, que le dará dos
hijos, Leandro y Francisco. Desde allí, le escribe dos cartas
a Napoleón, y éste le concede el permiso tácito
para que vaya a París, donde arriba el 28 de noviembre de 1800.
Es expulsado de París
por algunas intrigas e intereses contrapuestos en el gobierno francés,
y al regresar a Londres, en 1801, continúa sus gestiones en pro
de la Independencia de Hispanoamérica. Prepara su famoso bosquejo
de gobierno provisional y régimen federal, con sus Cabildos,
Asambleas provinciales, la Dieta Imperial y la figura de los máximos
gobernantes, los Incas. También prepara un reglamento militar,
una proclama A los pueblos del Continente Colombiano alias Hispanoamérica
y, finalmente, el plan de invasión del Continente.
En 1802, se traslada a la que
iba a ser su residencia definitiva en Londres, la casa Nº 27 de
Grafton Way, hoy en día propiedad del Estado venezolano. En 1803,
a pesar de las promesas del gabinete británico, no puede realizar
la expedición que quiere dirigir hacia Trinidad como base de
sus operaciones en América.
Al fin, la acción invasora
En 1805, hace sus preparativos
para marcharse. Redacta su testamento, nombrando por albaceas a sus
amigos John Turnbull y Nicolás Vansittart. Ordena que su archivo
Colombeia sea trasladado a Caracas, lega sus clásicos griegos
y latinos a la Universidad de Caracas y sus demás bienes situados
en Caracas, Londres y París a sus hermanas y sobrinos, para que
sean aplicados a la educación de su hijo Leandro, y para su mujer
Sarah Andrews.
Después se embarca rumbo
a los Estados Unidos; visita al Presidente Thomas Jefferson y al Secretario
de Estado James Madison, quienes lo oyen pero no se comprometen formalmente
en la expedición que está preparando. Miranda, con la
ayuda de algunos amigos, logra armar el bergantín “Leander”
-el mismo nombre de su hijo-, y zarpa para Jacmel, Haití, el
2 de febrero de 1806. En el puerto haitiano, se le unen las goletas
“Bee” y “Bacchus”. El 12 de marzo ondea por
primera vez la bandera tricolor (amarillo, azul y rojo) creada por él,
en el mástil del “Leander” anclado en la Bahía
de Jacmel, y se dispone a invadir tierra firme por Ocumare. El 28 de
abril ocurre el combate naval frente a Ocumare: los navíos españoles
obligan al “Leander” a retirarse y capturan a las goletas
“Bee” y “Bacchus”, con 60 prisioneros, 10 de
los cuales son condenados a muerte.
Miranda no se da por vencido,
y luego de reagruparse en Trinidad, desembarca en la Vela de Coro el
3 de agosto de 1806, toma el fortín, iza la bandera tricolor,
y entra en Coro el 4 de mayo. La población reacciona con frialdad,
muchos evitan comprometerse, y otros prefieren huir al campo. Luego
de 10 días de inactividad, Miranda decide abandonar Coro: pasa
a Aruba y vaga por algunas islas del Caribe, antes de regresar a Inglaterra,
falto de apoyo.
El 31 de diciembre de 1807, regresa
a Inglaterra y reinicia sus gestiones ante el gabinete británico
durante los primeros meses de 1808. Logra que los ingleses armen una
expedición americana al mando de quien será más
tarde el duque de Wellington, pero la invasión de España
por Napoleón altera los planes. A Miranda sólo le queda
el recurso de redactar un periódico y escribir hojas de agitación
a los Cabildos y a personajes criollos de Caracas, Buenos Aires y otras
poblaciones incitándoles a formar Juntas de Gobierno Independientes.
Su aporte a la independencia
de Venezuela
En este predicamento le sorprenden
los sucesos de Caracas de abril de 1810. El 14 de julio de 1810, arriban
a Londres los comisionados de la Junta Suprema de Gobierno de Caracas,
Simón Bolívar, Luís López Méndez
y Andrés Bello. Gracias a sus numerosos contactos con gobernantes
y personalidades, la comisión venezolana despliega una gran actividad
diplomática. Bolívar y López Méndez (que
es familiar suyo) lo persuaden de regresar a su ciudad natal. El 10
de diciembre de 1810, después de hacer escala en Curazao, llega
a La Guaira, donde es recibido personalmente por Simón Bolívar,
en medio del júbilo de la población. Días después,
Miranda es nombrado Teniente General de los Ejércitos de Venezuela.
Figura entre los principales promotores de la Sociedad Patriótica
y, en 1811, se incorpora al Congreso Constituyente.
En las sesiones del Congreso,
Miranda está al lado de los sostenedores de la inmediata declaración
de independencia, proclamada el 5 de julio de 1811. La nueva República
adopta como pabellón nacional la bandera tricolor traída
por Miranda en 1806.
La República vive días
azarosos. Hay discordias internas, fracasan muchas medidas económicas
como la del papel moneda, y comienzan las conspiraciones por el restablecimiento
del dominio español. Coro se levanta, otro tanto lo hace Valencia
en julio de 1811. Contra la sublevación valenciana, el Ejecutivo
designa a Miranda como Jefe del Ejército. El alzamiento es aplastado.
Al suscribir la Constitución
Federal, Miranda expresa algunas reservas porque la considera poco adecuada
a las circunstancias de la República naciente.
La situación empeora.
En 1812, a raíz del terremoto que destruye buena parte de Caracas
y otras ciudades, aumenta la amenaza de insurrecciones de los descontentos
españoles y de muchas cuadrillas de esclavos de las haciendas
cercanas. Desde Occidente, un arrojado capitán español,
Domingo Monteverde, logra levantar un ejército que avanza hacia
la Capital. Miranda recibe, entonces, del Ejecutivo Federal poderes
dictatoriales, como Generalísimo, Jefe de Tierra y Mar de la
Confederación de Venezuela.
Miranda traza su plan de operaciones,
confiando en que el tiempo le permitirá imponer la disciplina
necesaria en las bisoñas tropas republicanas, y ver desgastarse
al enemigo, falto de pertrechos y abastecimientos. Pero, las intrigas
de buena parte del mantuanaje criollo, la oposición que encuentra
hacia varias de sus actitudes políticas, el temor sembrado en
la población por el fanatismo religioso, la desorganización
e indisciplina entre las fuerzas armadas que le hacen perder principalísimas
posiciones como la plaza de Puerto Cabello, lo llevan a la arriesgada
decisión de proponer a su contendiente español Monteverde
la suscripción de un armisticio y una eventual capitulación.
Monteverde, en realidad, no cumple lo pactado, desata el terror, y un
grupo de patriotas, entre los cuales se cuentan Simón Bolìvar
y Miguel Peña, deciden aprehender a Miranda, cuando éste
se proponía embarcarse para Curazao a fin de organizar la reconquista
republicana desde Cartagena.
Las autoridades españolas
lo remiten prisionero al castillo de Puerto Cabello. Resultan inútiles
sus peticiones a la Real Audiencia de Caracas en solicitud del cumplimiento
de los acuerdos de capitulación. Por el contrario, es llevado
a la fortalzeza de El Morro en Puerto Rico, y a fines de 1813 conducido
a España, donde es encerrado en un calobozo del arsenal de La
Carraca, cerca de Cádiz.
Aislado totalmente del mundo
exterior, Miranda sufre un ataque de apoplejía, que lo paraliza
y termina por causarle la muerte en la madrugada del 14 de julio de
1816. Sus restos fueron sepultados en una fosa común.
Francisco de Miranda quedó
para la eternidad como uno de los precursores más sobresalientes
del concepto de América como unidad, vale decir, como motor de
una unidad de lucha, como elemento nítido de una estrategia planetaria.
Es el primero que logra la perspectiva justa, la visión exacta
y propone un nombre cabal, Colombia, el continente Colombiano. La razón
de su vida: “La Independencia y Libertad del Continente Colombiano”.
Articulo
N.-6 ... / Semana del 16 al 22 de diciembre de 2008
(Salvador Allende Gossens;
Valparaíso, 1908 - Santiago de Chile, 1973) Político
chileno, líder del Partido Socialista, del que también
fue cofundador en 1933. Fue presidente de Chile desde 1970 hasta el
golpe de estado dirigido por el general Augusto Pinochet el 11 de septiembre
de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda,
que fue bombardeado por los golpistas.
Hace poco, el 26 de junio, se cumplieron 100 años del nacimiento
de Salvador Allende. Un nombre cuya huella no sólo dejó
su impronta en la historia de Chile, sino también en el imaginario
político del mundo contemporáneo. Los 100 años
de Allende no fueron de soledad, sino de compromiso creciente con los
pobres y postergados, con los soñadores de sociedades más
justas y con los impulsores de un orden internacional sin dominadores
y dominados.
Allende siempre actuó en el marco de las instituciones constitucionales.
Sostenía que la libertad es el espacio ideal para construir una
mayor igualdad.
Por eso, esta conmemoración también
nos convoca a una pregunta esencial: ¿por qué los Mil
días de Allende como presidente de Chile han capturado la imaginación
de tantos en todo el planeta? Esa experiencia suscitó emociones
mayores, también discusiones profundas, al igual que sueños
derrumbados cuando bullían los entusiasmos. Algo especial hubo
allí, capaz de provocar una tremenda ola de solidaridad que movilizó
a hombres y mujeres de todos los continentes.
Tal vez porque aquélla fue una experiencia inédita. Como
Allende lo dijo: "Pisamos un camino nuevo; marchamos sin guía
por un terreno desconocido; apenas teniendo como brújula nuestra
fidelidad al humanismo de todas las épocas".
Esos Mil días tuvieron lugar en un Chile
republicano. Un país respetado en el mundo por la forma como,
a poco andar de su independencia, estuvo en condiciones de cimentar
una república en bases sólidas. Durante el siglo XX esa
república fue capaz de abrir espacios a una creciente movilidad
social y a una clase media forjada a través de un sistema educacional
gratuito, laico y abierto a todos.
Allende es al mismo tiempo resultado y factor
del Chile republicano: origen social, formación académica,
adscripción doctrinaria -más que ideológica-, lealtades
y pertenencias. Es difícil entender el Chile que se generó
desde la década de los 30 en el siglo pasado sin el protagonismo
de Allende.
Allende actuó siempre en el marco de las
instituciones constitucionales y las defendió en su mérito
y en su condición de instrumentos reguladores de su propia transformación.
Esa convicción determinó su conducta política desde
sus primeras responsabilidades parlamentarias hasta su decisión
de acabar con su vida cuando esas instituciones eran barridas por la
fuerza.
Allende emerge de un país donde amplios sectores aspiran a mayor
igualdad y justicia. En el Chile de comienzos del siglo XX donde la
izquierda se fue haciendo cada vez más fuerte. Liberales y radicales
del siglo XIX en su brega por mayores libertades y tolerancia abrieron
el camino para las demandas sociales por largo tiempo sofocadas; así,
cinco años antes de la revolución soviética, en
junio de 1912, se funda el Partido Obrero Socialista, nombre inicial
del Partido Comunista, el cual una década después logra
tener dos diputados en el Parlamento. A comienzo de los años
treinta emerge un fuerte Partido Socialista, en cuya fundación
participó Allende.
Esa
izquierda fuerte y en ascenso avanzó en tiempos de guerra fría
y por ello el conflicto ideológico mundial también tuvo,
como en otros países, su proyección al interior de Chile.
Cuando llegan los magníficos sesenta, Chile vive un fuerte desarrollo
político en torno a sectores de avanzada. Para unos la opción
está en torno a una izquierda impregnada de nuevos entusiasmos,
sobre todo tras la revolución cubana y las nuevas demandas juveniles;
para otros, la respuesta está cerca del centro político,
con la propuesta democratacristiana y su contundente respaldo parlamentario.
Muchos han dicho que hubo un desarrollo político
demasiado grande para un país que crecía en cifras modestas
en lo económico. El camino pasó de la experiencia conservadora
de Jorge Alessandri al proyecto de cambio demócrata cristiano
de Frei Montalva, para llegar a la propuesta de la Unidad Popular en
los 1.000 días de Allende. Era el Chile dividido en tres tercios.
En ese contexto, Allende entendía la acción política
como una tarea de pedagogía y organización y así
fue factor determinante en la creación de una izquierda cuyo
crecimiento social, cultural y electoral él mismo promovió
y buscó ampliar. Ya en el Gobierno, intentó hacer grandes
cambios y algunos de sus logros -como la nacionalización del
cobre- encontraron pleno respaldo político de todos los sectores.
Pero las transformaciones profundas de la estructura productiva no pudieron
concretarse, porque no hubo mayorías parlamentarias para respaldar
el proceso. Y la política saltó del debate institucional
parlamentario a la calle.
Por otra parte, el esfuerzo máximo por
producir esos cambios y la tensión social involucrada hizo que
muchos demócratas reales sintieran que el camino de Salvador
Allende, a la larga, no permitiría mantener la democracia en
Chile. Y, en defensa de la democracia, se colocaron en una oposición
dura a Salvador Allende. Más allá, estaban los otros,
los del golpismo al acecho.
Se da entonces la paradoja de un país donde el Gobierno no tiene
mayoría para plantear los cambios profundos que el gobernante
reclama, pero donde tampoco existe mayoría parlamentaria para
poner fin a esa propuesta política.
Es un contexto de creciente polarización
interna donde incluso fuerzas de inspiración semejante y objetivos,
visto a la distancia, similares devienen en adversarios radicales. Es
probable que la debilidad política mayor de Allende haya sido
no imponer y convencer a sus partidarios que el camino del cambio a
través de la democracia sólo es posible consolidando grandes
mayorías basadas en amplios consensos.
Avanza 1973 y la república y sus instituciones
se tensionan al máximo. Salvador Allende decide convocar a un
plebiscito para lo cual requiere la aceptación del Parlamento.
Sabe tanto que el triunfo es difícil como que es la forma de
resolver pacíficamente el dilema institucional.
No alcanzó a comunicarlo a la ciudadanía... Frente a la
quiebra institucional, Allende responde con el testimonio profundo de
sus palabras y su acción: "Trabajadores de mi Patria: quiero
agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron
en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos
de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría
la Constitución y la ley". Y así lo hizo.
Su gesto habla de esa condición de republicano
convencido, de su afán de hacer en democracia una revolución
que no había tenido lugar en ninguna parte. Es lo que asombra
y cautiva al mundo. También lo que conmociona a los centros de
poder, no dispuestos a aceptarlo porque temen el ejemplo.
Hoy, a 100 años de su nacimiento, se ve
otro Chile, otro escenario internacional sin la guerra fría,
pero con los peligros propios de un proceso globalizador que no tiene
reglas. La forma en que hemos sido capaces de encarar la transición
de dictadura a democracia en Chile ha sido vista por muchos con admiración,
la tarea se ha hecho rescatando los valores democráticos y republicanos
en que Chile asentó lo mejor de su historia.
Al conmemorar a Allende en este aniversario,
lo hacemos con el respeto y el afecto a una figura profundamente leal
a sus ideas y a sus principios. Aquel que muere en La Moneda y deja,
tras su sacrificio final, el testimonio de una vida luchando por un
país donde la libertad sea el espacio para construir una mayor
igualdad, un país donde ser libre para votar también signifique
ser libre para vivir.
A los 100 años de Allende reconstruimos
el optimismo desde lo profundo de sus propias palabras: "Más
temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde
pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor". Y nos
dicen algo más: esas grandes alamedas hay que cuidarlas día
a día, fortalecerlas día a día, para seguir transitando
por ellas hacia destinos mejores. La democracia es, en última
instancia, ese conjunto de árboles sólidos, diversos y
entrelazados por donde el ser humano quiere ir buscando la oportunidad
de sus sueños. Es la lección que nos dejó Salvador
Allende.
video:
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Articulo
N.-5 ... / Semana del 09 al 15 de diciembre de 2008.
Cacique Guaicaipuro
“EL GRAN JEFE DE JEFES”
Para
algunos historiadores, el ser venezolano comienza con el mestizaje.
En consecuencia, no debe considerar a Guaicaipuro como venezolano.
Para otros, en cambio, venezolano es todo cuanto originario de territorio
de Venezuela, independientemente de las fechas de la historia. Por ello
es valedero hablar de una cultura precolombina venezolano.
Desde este mi punto de vista, como Cuauhtémoc es mexicano para
México, Guaicaipuro es venezolano para Venezuela. Guaicaipuro,
el más valeroso, el más temible de los indios que poblaban
la región venezolana, fue, al mismo tiempo, el gran líder
de la resistencia frente o los conquistadores. “EL GRAN GUAPOTORI”
que quiere decir “EL GRAN JEFE DE JEFES”.
Nacido en Caracas en 1530 y guerrero de confianza del gran Cacique Catuche,
asume el cacicazgo a los 20 años de edad, cuando este cacique
muere. Guaicaipuro gobernaba a los Caracas y los Teques, ejerciendo
directo control sobre los seis caseríos que circundaban su cuartel
general en Suruapo.
En 1560 el Gobernador Pablo Collado nombra a Juan Rodríguez Suárez,
Teniente General de la Provincia de Caracas y le ordena pacificar a
Guaicaipuro. Rodríguez se alía con el mestizo Francisco
Fajardo y vence al Cacique de los Teques en las batallas de San Pedro
y La Quebrada.
Fajardo intenta fundar un caserío en lo que hoy es Catia. Sin
embargo, ante un ataque ordenado por Guaicaipuro y ejecutado por Paramaconi,
el recién fundado caserío (1560) es arrasado. El año
siguiente, en 1561, Juan Rodríguez Suárez refunda el caserío
con el nombre de Villa de San Francisco, pero corre la misma suerte
que el anterior.
En enero de 1562, Guaicaipuro y Terepaima enfrentan y matan al Capitán
Luis de Narváez. Guaicaipuro convoca entonces a una alianza estratégica
de todos los caciques de la región, aceptan el pacto los jefes
Baruta, Naiguatá, Chacao, Aramaipuro, Guaicamacuto, Paramaconi,
Terepaima y Chicuramay.
Durante años esta alianza se mostró triunfadora, pero
Guaicaipuro perdió su oportunidad en Maracapana, en 1568, batalla
clave en la que participaron todas las tribus aliadas. Derrotados por
el ejército conquistador en forma contundente, la coalición
se disuelve y los jefes regresan a sus tierras.
Guaicaipuro se refugió en Suruapo. Ese mismo año ataca
a Diego de Losada, esté ordena al Alcalde Francisco Infante que
ataque a Guaicaipuro en el propio sitio de Suruapo, Infante buscó
indios pacificados y fieles a España que conocian el modo de
llegar a la vivienda del cacique.
Y así fue como el Comisionado Francisco Infante cometió
el primer acto de alta cobardía que conoce nuestra historia.
Para dominar a Guaicaipuro "lancero de los cerros", Infante
debió sorprenderlo de noche e incendiarle la casa. Fueron ochenta
hombres de la conquista bien armados, contra un indio valeroso y veinte
flecheros que se guarecían en una choza indefensa.
Aunque no sepamos a ciencia cierta la verdad de la muerte del Cacique
Guaicaipuro ya que hay varias versiones sobre eso. Solo puedo decir
que hoy ya a 440 años de su desaparicicón fisica. Todavía
los venezolanos no hemos sabido valorar debidamente la significación
de Guaicaipuro. No fue simplemente un indio aguerrido que luchó
al frente de los suyos contra la planta conquistadora. Fue mucho más
que eso. Fue sencillamente el más acabado representante de la
resistencia de los indios en tierras venezolanas y el primer defensor
de sus derechos primarios a la vida y a la libertad.
Articulo
N.-4 ... / Semana del 04 al 08 de diciembre de 2008.
Ho Chi
Minh
Político,
revolucionario y presidente , Ho Chi Minh
nació el 19 de mayo de 1890 en Annam. Su nombre era Nguyen Tat
Thanh , pero por sus actividades políticas clandestinas y su
activismo tuvo que adoptar diversos nombres, uno de los cuales era Ho
Chi Minh ( El luminoso).
Siendo muy joven, Ho Chi Minh estudió en Saigón pero al
cumplir los 22 años encontró trabajo en un barco francés
que tras dos años de travesía lo dejo en costas inglesas.
En Londres trabajó durante tres años en un hotel , yéndose
luego a Paris donde trabajó de auxiliar de fotógrafo.
Fue en esta ciudad donde tuvo contacto con connotadas personalidades
del Movimiento obrero internacional como Zhou Enlai, León Blum,
Marcel Cachin y Longuet , sobrino de Karl Marx. Con el tiempo, Ho Chi
Minh consiguió trabajar como articulista en el periódico
“L’Humanité”, fundando luego su propia publicación
titulada “El Paria”. Entro a formar parte del Partido socialista
francés adhiriéndose a la Internacional Socialista.
Durante la firma del Tratado de Versalles intentó inútilmente
ser escuchado en su alegato de igualdad de derechos para la colonia
francesa de Indochina. Viaja a Moscú donde participará
activamente en reuniones y congresos de la Internacional Socialista.
Viaja a China donde trabajará como traductor del ruso Borodin
que era consejero del Kuomintang en sus tensas relaciones con la China
comunista.
Entra a la escuela militar de Huangpu que dirigía el coronel
Chiang Kai-shek y cuyo jefe era su antiguo conocido Zhou Enlai. Ahí
enseñará técnicas de lucha a los futuros soldados
comunistas. En abril de 1927, Chiang Kai-shek traidor al movimiento
comunista, dirige una masacre contra sus dirigentes. Ho Chi Minh logra
huir y viaja por Birmania, China y Siam llamando a la revolución
en Asia, por lo que pasará largas temporadas en cárceles
siendo torturado y cuando está libre, llamando a la huelga y
organizando mitines y luchas armadas.
En Hong Kong, funda el Tanh Nien o Partido Comunista de Vietnam. A finales
de los años treinta, Japón ocupa su país con cincuenta
mil efectivos. Regresa a Vietnam en 1940 tras ser liberado por las fuerzas
aliadas. Se integra, por cinco años, a las guerrillas que luchan
contra los invasores japoneses.
Es ese tiempo que organizará el Vietnam Doc Lap Dong Minh Hoi,
o Viet Minh, Liga para la Liberación de Vietnam y crea un ejército
guerrillero a cuyo cargo pone a Vo Nguyen Giap, uno de los estrategas
militares más brillantes del siglo XX.
Mientras los vietnamitas intentaban rechazar a los japoneses por el
norte, los franceses se preparaban para recuperar lo que consideraban
sus territorios coloniales; tras un levantamiento general, se declaró
fundada la República Democrática de Vietnam, con base
ideológica socialista.
En 1946 los franceses invaden Vietnam intentando reconquistar sus antiguas
posesiones, lo que desató en Vietnam una nueva guerra más
sangrienta que la anterior y que duraría cerca de nueve años.
Ante la superioridad de tropas y armas franceses, las ciudades del sur
fueron cayendo en su poder, obligando al Viet Minh a refugiarse en selvas
y zonas rurales. El Vietminh, organizado como un ejército, tuvo
que comenzar a usar estrategias guerrilleras para poder vencer a un
enemigo que lo superaba en artillería y número de soldados
entrenados.
En noviembre de 1946, Francia lanzó bombas sobre la desprotegida
población de Haiphng, en donde hubo 6000 muertos. En diciembre,
el pueblo entero se levantaba contra sus antiguos dueños.
El Vietminh , en tanto no cejaba en su guerra desde el interior del
país, para 1948 grupos guerrilleros comenzaron a tomar el control
paulatinamente en la zona del Río Rojo, cosa que en principio
no alarmó a los franceses que aún tenían el control
de las ciudades.
Tras perder la batalla de Phu Tong Hog, el Vietminh tuvo que buscar
refugio en China donde Mao Tsé Tung acababa de llegar al poder.
La Guerra de Corea y la paulatina conversión de Oriente hacia
la ideología comunista, garantizó el apoyo de China y
Rusia a Vietnam.
En 1950 , las guerrillas del Vietminh llevaron a cabo la Operación
Hong-Phong 2 que representó una derrota para los franceses y
el comienzo del fin de su hegemonía en Vietnam.
Para 1954 era tanta la presión del Vietminh que Francia pidió
ayuda a los Estados Unidos, pero tras la victoria de Dien Bien Phu,
los vietnamitas derrotan a los franceses y Ho Chi Minh se convierte
en presidente de la República Democrática de Vietnam,
que tuvo que esperar nueve años tras su proclamación en
1945 para consolidarse.
Después de la guerra se disolvió el Vietminh, aunque en
1960 sus antiguos miembros fundaron el Frente Nacional de Liberación,
de los que más tarde se desprendería el vietcong.
Tras enfrentar a Francia, Vietnam tuvo que afrontar una guerra contra
los territorios del sur, que no querían anexarse al régimen
comunista y estaban apoyados por los Estados Unidos; la guerra contra
Vietnam del Sur y Norteamérica estalló en 1958 y pasó
a la historia con el nombre de Guerra de Vietnam. Ho Chi Minh no vería
el fin de esta tercera guerra pues murió seis años antes
de su fin, el 2 de septiembre de 1969 en Hanoi.
Articulo
N.-3 ... / Semana de 25 de noviembre al 02 de diciembre 2008
FABRICIO OJEDA
Guerrillero y
Periodista ejemplo para el país
Periodista y guerrillero venezolano
nacido en Boconó el día 6 de febrero de 1929 y asesinado
[«suicidado»] en Caracas, en los calabozos del Servicio
de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA) el 21 de junio de 1966.
Periodista de La Calle, El Heraldo
y El Nacional, representando a la Unión Republicana Democrática
URD, alcanzó gran protagonismo en 1958 como Presidente de la
Junta Patriótica (singular movimiento integrador nacional por
encima de intereses particulares e ideológicos) que logró
terminar política y militarmente con la dictadura que el teniente
coronel Marcos Pérez Jiménez había establecido
en Venezuela al asumir la Presidencia de la República en diciembre
de 1952, y que supuso su derrocamiento por parte de las Fuerzas Armadas
y su huida en el avión Vaca Sagrada hacia la República
Dominicana el 23 de enero de 1958. Fabricio Ojeda realizó entonces
la primera alocución pública tras producirse el vacío
de poder, llamando a la tranquilidad patriótica: «Este
no es el momento de la venganza.»
Tres días antes, el 20
de enero de 1958, ya se había producido el «pacto de Nueva
York» [en presencia de Maurice Bergbaum, jefe de Asuntos Latinoamericanos
del Departamento de Estado de los Estados Unidos del Norte de América]
entre Rómulo Betancourt (de la socialdemócrata Acción
Democrática AD), Rafael Caldera (del socialcristiano Comité
de Organización Política Electoral Independiente COPEI)
y Jóvito Villalba (de la nacionalista Unión Republicana
Democrática URD), por el que los representantes de estos tres
partidos sellaban su solidaridad frente a la tiranía militar
de Pérez Jiménez, pero marginando, de paso, al también
opositor Partido Comunista de Venezuela. Acuerdo reafirmado el 31 de
octubre de 1958 en el «pacto de Punto Fijo» –nombre
de la residencia de Rafael Caldera– cuando se comprometieron a
respetar el resultado electoral y establecer un gobierno de unidad nacional
(segundo pacto del que expresamente se orilló al Partido Comunista
de Venezuela, pese a que había formado parte de la Junta Patriótica).
En las elecciones generales de
1958, de las que resultó elegido presidente Rómulo Betancourt
(1959-1964), fue elegido Fabricio Ojeda diputado, de la URD, al Congreso
Nacional, por el Distrito Federal. Se cumplió el pacto de Punto
Fijo, el gabinete Betancourt lo formaron adecos, copeyanos y urredistas,
y el tripartito se repartió entre su militancia cargos y gobernaciones...
hasta que la URD se retiró del gobierno y del pacto en 1962,
año en el que surgen las primeras guerrillas organizadas de Venezuela
en el siglo XX, inspiradas por el ejemplo triunfante de la revolución
cubana.
Fabricio Ojeda, maestro, periodista
y diputado, estudioso de la independencia de Cuba y admirador de la
revolución cubana (que conoció directamente en sus primeros
meses, al residir un tiempo en Cuba en 1960), renunció a sus
cargos en 1962 y se unió a las guerrillas. Ese mismo año
de 1962 apareció publicado en La Habana su libro Presencia revolucionaria
de Martí. Se
Se incorpora al Frente Guerrillero
“José Antonio Páez” donde es nombrado su Primer
Comandante. Desde esas montañas mantiene correspondencia con
los guerrilleros Douglas Bravo y Argimiro Gabaldón Márquez
donde vislumbran la posibilidad de reorganizar las FALN y crear un partido
marxista-leninista ajeno al “revisionismo” y a la conciliación
de clases que caracterizan al Partido Comunista de Venezuela (PCV).
El Buró Político del PCV le impide asistir a las Conferencias
de 1964 y 1965. Pero en los primeros meses de 1966 viaja a Caracas sin
autorización del buró político y se reúne
con éste y plantea la conclusión de que la grave crisis
que vivía el PCV sólo los conduciría a la Capitulación.
Inicia una labor de clarificación política y se dirige
por escrito a Juan de Dios Moncada Vidal, Pedro Medina Silva, Teodoro
Molina Villegas y a los restantes miembros del Cuartel General de las
FALN. Entra en abierta polémica con el BP del PCV sosteniendo
un intercambio de acusaciones con Guillermo García Ponce. Por
su captura se ofrecen Bs. 2.500. En los primeros días de abril
de 1966 junto a Douglas Bravo inicia la reorganización total
de las FALN y la creación del Partido de la Revolución
Venezolana (PRV) de línea marxista-leninista. El 21, 22 y 23
se realiza el histórico pleno de cuadros con asistencia de unas
treinta personas representando a los cuadros civiles y militares radicales
donde es nombrado Fabricio como Presidente del FLN-FALN con apoyo de
los Frentes Guerrilleros, de las UTC urbanas y de los militantes consecuentes
del PCV a consecuencia de esto se inician agudas discusiones entre el
PCV y los disidentes.
El día 17 de junio de
1966 sale publicado en el Vocero legal del PCV un comunicado indicando
que Fabricio Ojeda y Douglas Bravo son “traidores” y se
encontraban en Caracas. El 20 de junio de ese año 1966, Fabricio
es detenido por el Servicio de Información de las Fuerzas Armadas
(SIFA), junto a su compañera Anayansi Jiménez, en la casa
de Mario Matute Bravo, un ex perezjimenista, de quien era muy amigo.
El día siguiente 21 de
junio, Ojeda aparentemente se ahorca con ayuda de unas sábanas,
en la celda del SIFA en Caracas. Su nombre ha sido reivindicado por
el gobierno de Hugo Chávez quien ha señalado que no fue
suicidio sino que fue asesinado por agentes del gobierno de la epoca.
Estas argumentaciones las ha realizado principalmente la izquierda venezolana,
basada en las extrañas circunstancias en las que se produjo su
muerte.
Palabras sacadas de su
libro: "HACIA EL PODER REVOLUCIONARIO".
"Estamos en presencia de
una jornada histórica que compromete a todos los venezolanos
patriotas. Es la independencia y no un interés subalterno lo
que está en juego; es la liberación nacional que reclama
al pueblo, en toda su unidad patriótica, civil y militar, grandes
y duros sacrificios, en momentos que las condiciones nacionales e internacionales
son factores a su favor y contrarios al imperialismo.
La hora de la revolución
ha sonado en todos los relojes. Ninguna fuerza será capaz de
contener nuestro proceso histórico. Existen condiciones objetivas
elementales que impulsan, por sí mismas, el cambio revolucionario.
El régimen colonial que vive el país y del cual derivan
sus múltiples problemas es la mas abultada. Se hace sentir en
todas las esferas de la vida nacional: la mediatización imperialista,
aun cuando hay un gobierno elegido por los propios venezolanos, abarca
los diferentes ramos de la política, economía, comercio,
culturay toca en la raíz misma de las costumbres y tradiciones
que conforman el ancestro nacional.
Constituye lugar común
en la literatura política de Venezuela señalar las consecuencias
del dominio norteamericano y su influencia en la vida del país.
Pero es imposible hablar de los problemasque nos afectan, sin caer en
su íntima vinculación con el subyugo imperialista. Estudiar
los males que padece la nación; su estado de subdesarrollo económico,
baja cultura, atraso técnico y científico, miseria social
y crisis política, es incidir tácticamente en su condición
de país colonizado."
Palabras sacadas de su
libro: "HACIA EL PODER REVOLUCIONARIO".
"Estamos en presencia de
una jornada histórica que compromete a todos los venezolanos
patriotas. Es la independencia y no un interés subalterno lo
que está en juego; es la liberación nacional que reclama
al pueblo, en toda su unidad patriótica, civil y militar, grandes
y duros sacrificios, en momentos que las condiciones nacionales e internacionales
son factores a su favor y contrarios al imperialismo.
La hora de la revolución
ha sonado en todos los relojes. Ninguna fuerza será capaz de
contener nuestro proceso histórico. Existen condiciones objetivas
elementales que impulsan, por sí mismas, el cambio revolucionario.
El régimen colonial que vive el país y del cual derivan
sus múltiples problemas es la mas abultada. Se hace sentir en
todas las esferas de la vida nacional: la mediatización imperialista,
aun cuando hay un gobierno elegido por los propios venezolanos, abarca
los diferentes ramos de la política, economía, comercio,
culturay toca en la raíz misma de las costumbres y tradiciones
que conforman el ancestro nacional.
Constituye lugar común
en la literatura política de Venezuela señalar las consecuencias
del dominio norteamericano y su influencia en la vida del país.
Pero es imposible hablar de los problemasque nos afectan, sin caer en
su íntima vinculación con el subyugo imperialista. Estudiar
los males que padece la nación; su estado de subdesarrollo económico,
baja cultura, atraso técnico y científico, miseria social
y crisis política, es incidir tácticamente en su condición
de país colonizado."
Articulo
N.-2 ... / Semana de 18 al 24 de noviembre 2008
EL PADRE DE LA
REVOLUCIÓN
ERNESTO “CHÉ” GUEVARA
“He nacido en la
Argentina; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también
soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías
de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica,
de cualquier país de Latinoamérica, como el que más
y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a
entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países
de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada,
sin explotar a nadie.”
El
8 de octubre de 1967, después de librar tu último combate
en el cañadón del Churo y caer a merced de tus enemigos,
la pierna herida por un tiro y la garganta desgarrada por el asma, tu
diario de campaña y otros documentos escritos con tu puño
y letra, quedaron en poder de las Fuerzas Armadas. Es decir, pasaron
de tu mochila de cuero a una caja de zapatos, que fue depositado como
secreto de Estado en el Alto Mando Militar Boliviano; tu reloj Rolex,
que te quitó un soldado a poco de tu captura, pasó a la
muñeca del coronel Andrés Selich; tu fusil, ese fusil
que hubiera querido heredar para cargarlo al hombro como tú lo
cargaste a lo largo de la lucha, intentando encender la chispa de la
revolución latinoamericana, pasó a manos del coronel Centeno
Anaya, quien lo tomó sin sentir la misma emoción de felicidad
que sintió el Inti cuando te conoció en la Casa de Calamina,
en Ñancahuazú, donde tú le estrechaste la mano
de compañero, mientras otro le entregaba su carabina M-2; tu
pipa, en la cual degustaste la última bocanada de humo, como
quien está dispuesto a esperar con serenidad la hora de la muerte,
se la regalaste al sargento Bernardino Huanca, quien se comportó
amable contigo. Pero el capitán Mario Terán se adelantó
y gritó: ¡La quiero yo! ¡La quiero yo! Entonces tú,
mirándolo con infinito desprecio, encogiste el brazo y le dijiste:
No, a vos no.
Como escribiste a tus padres
en aquella famosa carta “Creo en la lucha armada como
única solución para los pueblos que luchan por liberarse
y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero,
y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el
pellejo para demostrar sus verdades.” Así mucho
hemos crecido con esa convicción y formando día a día
una nueva revolución en nuestra vidas, en nuestras tierra, en
nuestra patria; pero muchas veces olvidando que no todo el que esta
a tu lado y te da la mano tiene tu misma ideología, y que en
el momento menos esperado te dan la espalda y te traicionan ideológicamente,
y es en ese momento donde una de tus grandes frases no ayuda a continuar
el camino y seguir formando revolución… “El
camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta,
hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos
de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento
cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición
de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible,
abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa
y que ésta solo podrá avanzar más rápido
si la alentamos con nuestro ejemplo”
En la Higuera permaneciste varias horas con vida. Te negaste a discutir
con tus captores y tuviste el coraje de escupirles a la cara. Mas los
mercenarios, dispuestos a cumplir las instrucciones de la CIA, decidieron
eliminarte en el acto, para luego inventar la versión de que
caíste en el combate del cañadón del Churo, y no
que fuiste capturado vivo y ejecutado entre las cuatro paredes de la
escuela de La Higuera. Tu asesino fue el mismo suboficial que quiso
apoderarse de tu pipa, quien, borracho y asaltado por el miedo, entró
en el aula y ejecutó la orden de eliminarte. Pero fue tan grande
la impresión que le causaste, que, requerido por la prensa, confesó:
Ese fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba
sentado en un banco. Al verme dijo: 'Usted ha venido a matarme'. Yo
me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces
me preguntó: '¿Qué han dicho los otros' (refiriéndose
a los guerrilleros Willy y Chino). Le respondí que no habían
dicho nada, y él contestó: '¡Eran unos valientes!'.
Yo no me atreví a disparar, En ese momento vi al Che grande,
muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que
se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo.
Pensé que con un movimiento rápido el Che podía
quitarme el arma. '¡Póngase sereno –me dijo–
y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!'. Entonces di un paso
atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y
disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas,
cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar
muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé
la segunda ráfaga que lo alcanzó en un brazo, en el hombro
y en el corazón. Ya estaba muerto.
Ja!! Que irónica es la vida pensar que ya hace poco más
de un año leí una conversación de unos periodistas
argentinos y bolivianos donde contaban lo siguiente:
Meneses: Hola Pablo, ¿Cómo estuvo la celebración
en Bolivia por el aniversario de la muerte del Che?
*Ortiz: Hubo dos
Meneses: ¿Dos?
Ortiz: Hubo una en La Higuera con Aleida, la hija del Che. En el acto
de La Higuera, Aleida Guevara reconoció entre uno de los guerrilleros
caídos a un cubano que trató de enseñarle a bailar
Twist
Meneses: ¿Y la otra?
Ortiz: La otra fue en Monteagudo, un poblado cerca, y fue de los militares
que ganaron a la guerrilla, que dicho sea de paso es la única
ganada por el Ejército boliviano. Estaban sólo los ex
combatientes
M: ¿En cuál había más gente?
O: En La Higuera, por supuesto.
M: ¿Y en la de Monteagudo estaba el que le disparó al
Che?
O: No, el que disparó no. Mario Terán está muy
viejo y casi ciego. No habla con nadie, no quiere dar entrevistas y
vive en Santa Cruz. Pero hay algo muy extraño, muy boliviano.
Terán tenía problemas de catarata y fue curado en la Operación
Milagro, por médicos cubanos, totalmente gratis.
M: ¿En serio?
O: El tipo es un perfecto desconocido. Nadie sabe quién es. Está
en la ruina y se presentó en el hospital de Operación
Milagro, nadie lo reconoció y fue operado. Nos lo contó
su propio hijo, que fue al diario para un agradecimiento público.
Quedó de volver al día siguiente, pero no lo hizo. Fue
en Agosto pasado.
Meneses: Podemos decir que hace pocos meses, médicos cubanos
enviados a Bolivia por el gobierno de Fidel, operaron de la vista al
militar que mató al Che.
Ortiz: Sí.
M: Vaya
O: Al menos eso contó el hijo de Terán. Y no tendría
por qué mentir.
M: ¿Y esa noticia salió en alguna parte?
O: No.
M: Entonces tenemos una exclusiva. La primicia de la operación
de Terán por médicos cubanos.
O: Pasa que Terán no quiere ser identificado, porque teme a la
maldición del Che
M: ¿Cuál es esa?
O: Todo militar de alto rango que participó cayó en desgracia.
El más notable es Gary Prado, que comandaba las fuerzas. Luego
quedó en silla de ruedas por un disparo en la columna. Había
sobrevivido a un atentado en Brasil
M: Y en cambio Terán, en silencio, calladito, vive hasta hoy
y se opera los ojos gratis. Bueno, Pablo, un saludo desde Crónicas
Argentinas
O: Saludo JP. Gracias a Crónicas Argentinas
* periodista boliviano. Trabaja
en el diario El Deber, de Santa Cruz, escribiendo notas en la sección
Nacional. También ha publicado crónicas sobre Bolivia
en medios internacionales.
Después te trasladaron amarrado al helicóptero, desde
la escuela de La Higuera hasta el hospital de Vallegrande (es que hasta
ya muerto le temían a tu indomable espíritu). Te inyectaron
formalina en las venas y te presentaron ante las cámaras de la
prensa sobre una mesa de tablas, donde yacías como Cristo, el
Nazareno, con el aspecto más de vivo que de muerto; tenías
el torso desnudo, los pantalones ajados, los pies descalzos, la barba
crecida hasta el pecho y la cabellera precipitándose en cascadas.
Aunque tu mirada estaba ausente, tus ojos irradiaban una extraña
inocencia, acentuada por tus labios entreabiertos, casi sonrientes en
el rictus de la muerte. Ese día, quienes contemplaron tu hermoso
rostro de combatiente, cuentan que, incluso después de ser acribillado,
tu cadáver rezumaba una aureola que inspiraba admiración
y respeto, quizá porque supiste someter tus ideales a las pruebas
del fuego, porque hacían lo que decías, porque vivías
como pensabas y pensabas como vivías.
En esta última fotografía, donde los curiosos se agolpan
a tu alrededor, la mirada fija y el aliento sostenido, parecen no salir
de su asombro al constatar que ese hombre tendido en la camilla es el
guerrillero que quiso crear dos, tres... muchos Vietnam en América
Latina, mientras tus captores, señalando las heridas de tu cuerpo,
te exponen como un trofeo de guerra, aunque no te mataron en combate
sino de un modo cobarde.
Sin embargo, ésta no es tu fotografía más conocida,
sino aquella otra de 1960, cuando el fotógrafo Alberto Korda,
al recoger imágenes para la prensa en La Habana, tras el incendio
del barco francés que transportaba un cargamento de armas y municiones
para la defensa de la revolución, fijó tu rostro en el
visor de la cámara y, atraído por la fuerza y el dramatismo
de tu mirada tendida en la bahía, te tomó una fotografía
que, una vez revelada en la cámara oscura, dio la vuelta al mundo
y se trocó en un aluvión de afiches, banderas, camisetas,
chapas, carteles, gorros y estampas; más todavía, tu rostro
se pintó en las paredes y se grabó en la mente de quienes
te mutilaron las manos y te desaparecieron, intentando acallar tu voz,
soterrar tus ideales y destruir tu imagen, que, hoy como siempre, está
presente entre nosotros, incitándonos a repetir aquellas frases
de la carta de despedida que les escribiste a tus padres: Otra vez siento
bajo mis talones el costillar de Rocinante; vuelvo al camino con la
adarga al brazo... Muchos me dirán aventurero, y lo soy; sólo
que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar
sus verdades...
Así te recordamos, comandante, con la estrella en la boina y
el porvenir en la mirada.Y creciendo con aquellas cortas líneas
que dedicaste a tus hijos y que sentimos cada uno de nosotros como hijos
de la revolución «Crezcan como buenos revolucionarios.
Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar
la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante
y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre
capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida
contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más
linda de un revolucionario.»
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMANDANTE!!!
EL CHÉ VIVE ENTRE NOSOTROS!!!
Articulo
N.-1 ... / Semana de 11 al 17 de noviembre 2008
“AL
PUEBLO TRATAN DE QUITARLE LA MEMORIA”
Aquí vengo, esta vez no de protesta “directa”,
sino recordando y homenajeando al gran cantor del pueblo el gran
Ali Primera, dedicándole este articulo a el y recordándole
a la gente quien fue este gran hombre que aunque no tuve la oportunidad
de conocer puesto que nací 2 años después
de su lamentable desaparición física, pero gracias
a mi padre al cual agradezco mucho tuve la oportunidad de escuchar
sus canciones y conocer su historia, historia que hoy quiero recordarle
al pueblo para que nunca olvidemos a este gran personaje. En honor
a ti Ali porque crecí con tus cantos y creo fuertemente
en aquel modelo de país por el cual siempre luchaste.
“Pobre de el niñito
campesino
Que aún siendo niño
Tiene que ser hombre para trabajar
Que aún siendo niño
Tiene que ser hombre para trabajar”
(Humanidad)
Bautizado como Alí Rafael Primera Rosell por sus padres
Antonio Primera y Carmen Adela Rossell. Pobre desde la cuna y
huérfano de padre a los tres años. Su padre, quien
se desempeñaba como funcionario en Coro, murió accidentalmente
durante un tiroteo que se produjo durante el intento de fuga de
la cárcel de dicha ciudad de unos prisioneros (1945). A
raíz de la muerte de su padre, siendo aún muy joven,
Alí acompañó a su madre y a sus 2 hermanos
en un peregrinaje por diferentes pueblos de la península
de Paraguaná que incluyeron San José, Caja de Agua,
donde termina su educación primaria; Las Piedras y finalmente,
el barrio La Vela, hoy conocido como Sector Alí Primera
en el Municipio Los Taques, cerca de Punto Fijo. En dicho poblado,
dado la miseria que vivían Alí y su familia, se
desempeña en varios oficios: desde limpiabotas a los seis
años hasta boxeador, trabajos que no lo desanimaron para
continuar sus estudios.
En 1960 en búsqueda de mejoras en su calidad de vida, él
y su familia, se trasladan a Caracas donde se inscribe en el "Liceo
Caracas" para completar su educación. En 1964, tras
culminar el bachillerato ingresa a la Universidad Central de Venezuela,
para estudiar química en la Facultad de Ciencias. Durante
su vida universitaria, en los patios de esta máxima casa
de estudios, inició la carrera como cantante y compositor,
primero como una afición y paulatinamente, como una actividad
a tiempo completo. Sus primeras canciones, Humanidad y No basta
rezar, presentada esta última en el Festival de la Canción
de Protesta organizado por la Universidad de Los Andes (1967),
lo proyectan a la fama.
“y cuando mi madre supo
Que era comunista
Me dijo: ¡Dios te bendiga!
Porque para algo
Deben servir las bendiciones
En esta vida
Y salí contento al camino
Lleno de alegría
Y aprendí a cagarme en la libertad
Que defiende Superman
Porque para algo
Debe servir la mierda
En esta vida.”
(Canción para acordarme)
Entre 1969 y 1973 permanece
en Europa gracias a una beca que le otorga en 1968 el Partido
Comunista de Venezuela (PCV) para continuar sus estudios en Rumania.
En Europa, para ganarse el sustento lavaba platos y en ocasiones
lograba cantar en sitios en que se respetaba su trabajo. En un
estudio en Alemania graba su primer disco, titulado Gente de mi
tierra. Las composiciones de Alí recogen el sufrimiento
del pueblo desgastado por la pobreza y la desigualdad social,
por lo que rápidamente cala en el sentir de la gente y
se convierte en el "Cantor del Pueblo".
Sin embargo, aunque en poco tiempo los sectores más necesitados
de la sociedad venezolana se identificaron con sus canciones,
Alí fue objeto de un veto por parte de los medios de comunicación
y el gobierno de turno en Venezuela, debido al radicalismo de
los temas expuestos en las mismas, lo que lo llevó a fundar
su propio sello disquero, Cigarrón, para buscarle difusión
a sus composiciones. Para la distribución comercial de
las mismas, se apoya en la compañía discográfica
Promus.
"¿Cuál es la lucha de los hombres para lograr
la paz? ¿Y cuál paz? Si quieren dejar al mundo como
está; Ayúdenla, ayúdenla que sea humana la
humanidad" (De El despertar de la historia)
Luego de militar en la Juventud Comunista de Venezuela (JCV) y
en el Partido Comunista de Venezuela (PCV), colaboró en
los inicios políticos de un nuevo partido denominado Movimiento
al Socialismo (MAS), acompañando y trabajando durante la
primera campaña electoral de José Vicente Rangel
(1973), aunque jamás dejó de ser militante del PCV.
Para este entonces, ya figuraba como uno de los principales compositores
y cantantes populares no sólo del país sino de Latinoamérica.
Desde 1973 hasta la fecha de su muerte, grabó 13 discos
de larga duración y participó en numerosos festivales
en toda América Latina.
“La verdad de Venezuela
No se ve en el Country club
La verdad se ve en los cerros
Con su gente y su inquietud”
(Yo vengo de donde usted no ah ido)
Se valió de su buen
gusto y notable intuición, sin dejar a un lado una buena
dosis de audacia, para componer melodías que eran un llamado
al combate. Su canto se multiplicó en defensa de la humanidad.
Dos grandes estudiosos de Alí Primera, Jesús Franquees
y Andrés Castillo, coinciden en que, aun cuando su obra
fue considerada dentro de la canción protesta, que fructificó
en Venezuela entre 1970 y 1980, Primera insistió en denominarla
siempre Canción Necesaria.
El propio Alí señaló, en una entrevista:
"Nuestro canto no es de protesta, porque no hacemos una canción
por malcriadez, no la tomamos para encumbrarnos ni hacernos millonarios,
es una canción necesaria".
Y agregó: "Cada día nos motiva a hacerla más
profunda, pues un hombre armado de una canción y una poesía
humana, es un hombre desarmado para la envidia y para ser un hombre
malo".
"No canto porque existe la miseria, sino porque existe la
posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra".
“Basta de hipotecar
El sudor de mi pueblo
Pueblo sufrido
Sin culpa y tan bueno
Tierra, patria nuestra y ajena
Por librarte del yugo
Nosotros lucharemos
Tierra sin culpa Venezuela”
(Tierra sin culpa)
Luego, el destino de días
estarían destinados a la lucha por el pueblo, al canto
por las masas y a su increíble solidaridad para con la
lucha de "La Patria Buena".
Con el correr de los años las persecuciones se multiplican,
los atentados son más frecuentes.
Su muerte se produjo el 16 de febrero de 1985 en un lamentable
accidente automovilístico, ocurrido en la Autopista Valle-Coche
de Caracas, que envuelve de luto al pueblo de Venezuela.
Antes de su fallecimiento, Alí Primera emprendió
a finales de 1984 un nuevo proyecto discográfico en el
que combinaría los temas presentes siempre en sus composiciones
con ritmos que nunca había interpretado, entre ellos la
Gaita zuliana.
Las pistas musicales habían sido grabadas y Primera solo
había puesto la voz a cuatro de ellas. Al momento de su
accidente, Alí venía de una sesión de grabación.
Semanas después de su muerte, un hermano de Alí
llamado José Primera mejor conocido por su nombre artístico
como José Montecano (también cantante, músico
y compositor) se ocupó de completar el proyecto acompañado
de sus sobrinos. El álbum, que fue llamado Por Si No Lo
Sabía, tuvo algún éxito y fue el primero
y único que se promocionó en televisión,
medio en el cual Alí siempre fue censurado.
Al año siguiente, la disquera Cigarrón acordó
editar el álbum Alí ¡En Vivo!, un trabajo
grabado pocos años antes en el Auditorio Magdalena Seijas
del Instituto Universitario Pedagógico de Barquisimeto.
La presentación, en la cual Primera incluyó el Himno
Nacional de Venezuela (Gloria Al Bravo Pueblo), fue realizada
para celebrar el aniversario de un programa radial de música
de protesta latinoamericana.
Aunque el gobierno de Venezuela declaró en 2005 su música
como Patrimonio Nacional, la realidad es que los derechos de sus
discos fueron cedidos años atrás a la extinta disquera
venezolana TOP Hits los cuales a su vez, fueron adquiridos por
la disquera mexicana Balboa Records.
"A veces pienso que
todo el pueblo, es un muchacho
que va corriendo tras la esperanza que se le va,
la sangre joven y el sueño viejo, pero dejando de ser pendejos
esa esperanza será verdad"
(De Canción Mansa Para un Pueblo Bravo).
Hace dos décadas
cambió de paisaje, y nos sigue diciendo que debemos continuar
el camino de la lucha por y con los seres que pueblan el planeta
de esperanza, ahítos de alegría, ávidos de
luz, repletos de amor. Hemos encontrado el sendero de triunfo
dándole el beso de amor a la patria para cerrar su herida
de siglos después de quinientos años, apurando el
parto de la historia, ayudándola a parir pa´que se
ponga bonita.
La canción de Alí se posó entre nosotros
desde siempre y quedó clavada en la sonrisa de todos; huele
a yerbabuena y a flores recién cortadas; está fresquita
y olorosa, y perdurará su frescura hasta la eternidad de
los hombres libres. La canción de Alí no suena a
viejo; suena a vida.
"Sí la lucha por la libertad se dispersa,
no habrá victoria popular en el combate"
(De Canción Bolivariana).
Hoy te recordamos Ali porque no pueden quitarle la memoria al
pueblo, y el pueblo sabe que fuiste victima de un atentado, tu
canto seguirá vivo porque aunque no estés entre
nosotros nunca te olvidaremos y tu canto nunca morirá.
"En el mundo no habrá paz mientras
haya explotación del hombre por el hombre y exista desigualdad
del hombre por el hombre y exista desigualdad" (De No basta
rezar)
TU CANTO NUNCA MORIRA
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